Macri apuesta a Córdoba

La Ciudad/ Hora Cero | Por J. Emilio Graglia

El presidente de la nación, Mauricio Macri, vino a Córdoba el martes de la semana pasada. No es la primera vez que el primer mandatario del país nos visita. Más precisamente, esta es decimoctava ocasión que llega a Córdoba en el ejercicio de las funciones iniciadas el 10 de diciembre de 2015.

Sus actividades oficiales fueron dos: una en la Central Nuclear de Embalse y otra en la Fábrica Argentina de Aviones - Fadea. Ambas estuvieron encapsuladas. El Presidente Macri no tuvo contacto con la gente común. Tampoco se reunió con los dirigentes de su fuerza política. Esta vez no hubo timbreos a domicilios de cordobeses. 

El Presidente sabe que esta provincia le dio el triunfo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año 2015. En Córdoba, Macri obtuvo casi el 72% de los votos, un récord en el país. Sabe también que, desde entontes hasta hoy, “pasaron cosas” y que su imagen ha caído mucho entre los cordobeses.

Según las encuestas disponibles, es altamente improbable que el candidato de Cambiemos sea reelegido en la primera vuelta electoral. Difícilmente obtenga el 45 por ciento de los votos o, en su defecto, el 40 por ciento y 10 puntos porcentuales sobre el segundo (las dos hipótesis para consagrarse en esa instancia).

Por lo tanto, toda la estrategia política y electoral del macrismo, encabezada por el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, apunta a ganar en segunda vuelta. A ese fin, necesita un amplio triunfo en Córdoba. Esta provincia debe darle, nuevamente, la diferencia que compense las previsibles derrotas en otros distritos.

Por estos días, los cordobeses que votaron a favor de Mauricio Macri en la segunda vuelta electoral, se bambolean entre dos extremos: la decepción y el miedo, para usar las palabras de Durán Barba, el todopoderoso asesor en comunicación política que hace y deshace las estrategias oficialistas.

Por un lado, la decepción provocada por el notorio fracaso del macrismo en el gobierno. Los resultados económicos son catastróficos. El país se ha endeudado al límite de un nuevo default. Ha caído la producción y el empleo, ha aumentado la pobreza y la indigencia, ni la recesión ha parado la inflación.

La gestión presidencial ha sido tan mala que sus alicaídos socios radicales se animaron a cuestionar la candidatura del mismísimo Macri a la reelección. Tan mala que la inmensa mayoría del peronismo se ha unido tras la figura de Cristina Fernández y, algo impensado dos años atrás, tiene chances de ganar en primera vuelta.

Entre la decepción y el miedo

A pesar de las muchas promesas incumplidas y los incontables pronósticos fallidos, el Presidente Macri puede ser reelegido en la segunda vuelta electoral, con los votos de la mayoría de los cordobeses. El motivo es tan lamentable como real: el miedo al pasado puede ganarle a la decepción del presente.

Córdoba fue víctima de un sinfín de maltratos del gobierno kirchnerista, en particular durante el segundo mandato de la expresidenta. Entre ellos, la indefensión provocada por la deliberada ausencia de la Gendarmería Nacional en diciembre de 2013, frente al motín policial y los saqueos sobrevinientes.

Esa es la clave de las elecciones presidenciales en Córdoba. De un lado, el miedo a aquel pasado de inadmisibles discriminaciones del gobierno kirchnerista a la Provincia de Córdoba. Del otro, la decepción de este presente de frustraciones provocadas por las equivocaciones del gobierno macrista.

Algunos dijeron que el Presidente Macri venía a Córdoba con el propósito de reconstruir Cambiemos o, por lo menos, de iniciar un proceso de reconstrucción. Sin embargo, esa no parece ser su prioridad electoral. Cambiemos se extinguió tras una feroz pelea interna que ni él ni sus funcionarios quisieron prevenir o evitar.

El resultado de las elecciones presidenciales en nuestra provincia depende muy poco de la reconstrucción de Cambiemos. Esa fuerza política implotó por la manifiesta incapacidad política de acordar una fórmula de candidatos a gobernador y vicegobernador de la provincia y, además, por la indiferencia de la Casa Rosada.

La cerrazón del Diputado Nacional Mario Negri, por una parte, y del Intendente Municipal Ramón Mestre, por la otra, provocó una hecatombe electoral para ambos. Salieron segundo y tercero, sumando entre los dos un escaso 38,4 por ciento de los votos, muy lejos del 57,3 por ciento del reelecto Gobernador Schiaretti. 

Sería inverosímil que, de repente, ambos dirigentes se reunieran para reconstruir la alianza electoral que destruyeron unos meses atrás. En política, todo es posible pero no todo es creíble. Tal vez acuerden una lista de candidatos a diputados nacionales pero difícilmente puedan militar juntos, como si nada hubiera pasado.

Así las cosas, la apuesta de Macri no es la reunificación de Cambiemos. La apuesta de Macri es el miedo al kirchnerismo. Ese fue su mensaje en Córdoba. Si ese miedo le gana a la decepción de su gobierno, la reelección en segunda vuelta es una posibilidad cierta. En todo caso, los cordobeses tendrán la última palabra. 

09 Junio 2019
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