Llueve

Las otras vertientes, por Agustín Ducanto 

1. Una pareja discute junto a la ruta

No puedo ser, no. No, no. Lo mataste, mirá. ¿Ves? Lo mataste. No lo puedo creer.Pará, ¡pará! No está muerto. Tranquilizate, no está muerto.

¡Cómo que no! ¿No ves que lo mataste? Lo pasaste por arriba, Román.

¡Callate, por favor! Dejá de decir eso que me ponés más nervioso de lo que estoy. Todavía respira, se mueve. Mirá, está vivo. Está sufriendo, eso sí. Está sufriendo, pero está vivo.¿Qué hacemos? No lo podemos dejar así.

No entiendo cómo no lo viste. La verdad que no lo entiendo. Tenés que estar más atento que nadie, nos tenés que cuidar cuando sos vos el que maneja. Nos tenés que cuidar, Román. Casi nos matás a todos.

No exageres. Ahora no. Te lo pido por favor, Carla.

Nos tenés que cuidar y no lo hiciste. Mirá cómo estoy yo ahora. Mirá, ¡mirá! No puedo dejar la mano quieta…

¿Me estás hablando en serio? Contestame, ¿vos en serio me estás hablando de tu mano? Mirá alrededor, abrí los ojos. A ver, qué ves. Mirá para arriba, mirá para los costados. Hace cuánto que esto está así, decime. Es una locura manejar en estas condiciones. Una lo-cu-ra. Pero qué querés, ya estamos acá. Y no nos podemos frenar porque es peor. Hay que sacar este bicho y seguir. No vi de dónde salió. ¿Podés entender eso, Carla? Mirá el desastre este…

…tenés que estar atento, vos estás manejando. Tenés que estar más atento que todos, Román… Tranquilo, mi vida. No pasó nada, ya seguimos viaje. Cuidá a tu hermana. Sí, por favor, no pongas esa cara. ¿Dale? Cuidala, ya volvemos al auto nosotros… ¿Qué vamos a hacer ahora? Decime.

…mirá cómo dejó la trompa, todavía no sé de dónde salió, no hay nada acá. ¿Qué vamos a hacer, decís? ¿Me preguntás en serio? Lo único que podemos hacer, mi vida: vamos a sacar el bicho este de acá abajo y lo vamos a dejar a un costado de la ruta. Lo vamos a matar, para que no sufra más. Porque la cagada ya nos la mandamos. Eso vamos a hacer, mi amor. ¿O tenés alguna idea mejor?

Papi lastimó a un animalito. No lo vio, no quiso lastimarlo. Se cruzó adelante del auto, no nos vio tampoco. Vos sentiste el ruido, sí. Pero ya seguimos, quedate tranquilo. No abras la ventana que entra agua, no se mojen. Cuidala, sí… Escuchame, Román, te voy a decir dos cosas. Primero, no me hables así, que no soy ninguna idiota como para que andes hablando de esa manera. ¿Ok? Segundo, ni yo ni los chicos nos mandamos ninguna cagada, así que no hables en plural. No nos hagas responsables a nosotros de tus cagadas como hacés siempre. Ah, y tercero, no: no tengo una idea mejor. Mi idea mejor ya no sirve, que era esperar para salir. Porque esto, arriba, para los costados, como decís, no sé a vos pero a mí no me sorprende. Yo te dije que mejor no saliéramos.

¡Ah, no! ¿Qué decís?… ¡Dejen de hacer quilombo ustedes dos!

¡No les grites!… Por favor, Luqui, quedate tranquilo. Si no Mili se altera y llora. Vos sos el hermano mayor, tenés que cuidarla, dar el ejemplo. Sos un nene grande ya…

Dejalos en paz, Carla.

¿Para qué me hiciste bajar? A ver, explicame, Román. Porque yo no quiero matar a un pobre animal. No lo tenía en mente cuando pensaba en este viaje. Además fuiste vos el que lo pasó por arriba. ¿O venía manejando yo? No me acuerdo, tengo una laguna. Haceme acordar, amor…

Andate a la mierda, andate bien a la mierda. Dejá, sabes qué, dejá…

No quise, disculpá. ¿No hay otra manera? ¿No hay una manera de salvarlo? Estoy empapada, mirá. Estoy empapada de los pies a la cabeza. Nos vamos a enfermar, Román, los dos. ¿Y quién va a cuidar a los chicos allá? Están muertos de miedo ahora. Decí que Lucas es como es, y que Mili lo adora. Ya parece más tranquila, pobrecita. No sé cómo de nosotros dos salió un…

¡Por dios, Carla, de qué carajo estás hablando! Me cansaste, entrá. Dale, entrá, entrá. Dejá de romperme las pelotas. Si no vas a ayudar, andá mejor. ¿Que lo pasé por arriba, me dijiste? ¿De qué hablás? ¿Sabés lo que es un accidente? ¿O solamente es un accidente si te pasa a vos?

No te puedo creer…

¿Qué tenés en la cabeza como para decirme una cosa así? ¡Eh! A ver si el agua te refresca un poco el cerebro y empezás a pensar bien. ¿Con quién te pensás que estás, con quién te pensás que te casaste? Siempre haciendo lo mismo… ¡Lucas, carajo, quedate tranquilo! Por favor te lo pido… Siempre criticando y quejándote. Ni una puta vez decís qué hay que hacer. Nunca proponés una solución. ¿Qué vas a proponer vos? Si nunca sabés un carajo de nada, siempre haciéndote la boluda. ¡No tenés idea, Carla!

Román, basta…

El bicho este de mierda apareció de la nada, no sé si te diste cuenta de eso. ¿Qué posibilidad tuve de esquivarlo? ¿Podés entender eso? ¿Vos ves alrededor tuyo? Decime. Imaginate si hubiera pegado un volantazo, o frenado de repente, con la ruta como está. Nos matamos, Carla. Nos matamos todos. Los chicos, todos. No queda uno vivo, y todo por esquivar un animal que todavía no sé de dónde salió.

No puedo creer que me estés diciendo eso.

Dejame pasar.

No puedo creer que digas una cosa así en un momento como este. ¿Qué ganás con hacerme pensar en eso? A ver, vos que sabes todo, para qué me decís una cosa así.

¡Dejame pasar, te digo! Voy a buscar algo para sacar el bicho de ahí abajo. ¿Qué es esto? Mirá el quilombo que hay acá atrás, Carla. No entiendo qué tantas cosas tenés que traer…

Viene alguien, Román…

…espero que no hayas sacado la barreta por traer tantas…

… ¡No! No saqué nada. Empezá a bajar un cambio. Te lo pido. Estás diciendo un montón de cosas que después… Tranquilo, Luqui. Papá ahora va a ayudar al animalito, no te preocupes. Sí, yo también lo vi. No, mi vida, no sé quién viene en el auto… Tené cuidado con eso, Román. Si hace un escándalo los chicos se van a traumar… No, Lucas, no juegues con eso. Dejá la puerta. Mirala a tu hermana, quiere jugar. No seas malo, hijo…

¿De qué hablan ustedes dos?

Te dije recién, viene un auto.

Lo que faltaba. Quedate ahí con los chicos vos, saco el bicho de acá abajo y nos vamos a la mierda. Controlalos. Voy a intentar que sufra lo menos posible, pero va a chillar.

Hacelo despacio, por favor. Ay, no. ¡No, no! Pobre animal, pobre… ¡Tranquilo, hijo! Tranquilo, bebé, tranquilo. No pasa nada, no, no llores… ¡Román!

¡Dejá de decirme cosas, Carla, por dios te lo pido! Hago las cosas lo mejor que puedo, no soy un hijo de puta. Mirá cómo está metido, mirá cómo me manché todo con sangre.

Shhh, por favor, hijos, por favor. No lloren, no pasa nada… ¡Román! Román, te estoy llamando, ¿me escuchás?

¡No, Carla, dejá de joder! ¿No ves que estoy ocupado haciendo fuerza?  Tranquilizá a los chicos, eso es lo que tenés que hacer vos. Nada más. ¿Para qué venís acá?

Paró. El auto que venía, paró allá atrás.

¿Qué?

Que el auto que se veía, paró allá atrás. No sé qué… Lucas, no. ¡Hijo, qué haces! ¡Lucas!¡Volvé al auto! ¡No corras!

¿Qué hace el pendejo este?

¡Lucas, vení, mi vida! ¡No corras que te vas a caer!… ¡Román, vení vos también! Dejá eso. Que el tipo se está bajando de su auto. ¡Qué vergüenza, por dios!

2. Lucas corre sobre la ruta mojada, sus padres corren detrás y un hombre empapado lo espera al costado de su auto

Amiguito, ¿estás bien? ¿Por qué llorás, te pasó algo?

Hola, gracias por frenarse. No hacía falta, estamos bien. Un poco agitada nomás por la corrida… Luqui, hijo, vení.

Tranquila, señora.Respire. Y quédese ahí nomás… ¿Vos estás bien, campeón?

Lucas. ¿Qué hacés, hijo? No te escondas de mamá, ¿qué va a pensar el seño…

¡Señora, le pido que no se acerque!… No te va a pasar nada, Lucas. ¿Ese es tu nombre?

¿Carla, qué está pasando? ¿Quién es este tipo?… Lucas, ¿qué hacés ahí atrás?

No sé, Román. Apareció de la nada y Lucas…

Señor, usted tampoco se acerque.

¿De qué carajo me está hablando, Carla?… ¿Qué hacés con mi hijo?

El chico vino corriendo. Escapandosé de ustedes. 

Luqui, mi vida, ¿qué estás haciendo? Vení.

¡No te acerques! ¡Hasta ahí! Les voy a pedir, de la mejor manera, ¡que no se acerquen más! Podemos hablar, como personas racionales, que imagino que somos todos, desde esta distancia. ¿Les parece?

¿Este tipo me está hablando en serio?

¿Vos estás diciendo que mi hijo se escapó de mí, que soy la madre?

¿Cómo sé que es su hijo y no se lo robaron?

Mili quedó en el auto, Carla.

Andá a buscarla, Román. Yo me quedo acá,hasta que este pelotudo me devuelva a mi hijo… ¡Lucas, carajo, vení para acá!… ¡Soltalo!

No hace falta que le grite, ni que me insulte a mí.… Está manchado con sangre, usted, señor… ¿Es tuya esa sangre, campeón?

¿Qué le preguntás al nene? ¡No lo toqués!… Hijo, dejá de jugar…

Señora, señora. ¡Que-de-sé atrás! No se lo repito más… ¡Y vos quedate tranquilo, nene!

¡No toqués a mi hijo!

¡Román!

Entrá, nene, entrá. ¡Entrá al auto! No, no, no tengas miedo. Tranquilo. Ahora solucionamos esto y… Te parás y te dejo duro acá en el medio de la ruta. Tranquilo, capo.

¿Quién mierda te pensás que sos, pedazo de pelotudo? ¿Te querés llevar a mi hijo y ahora me amenazás?

Román. Román, tiene un arma.

¡Que no se me falte más el respeto! ¡No! Uno se para en medio de la ruta, con el clima como está, para ayudar, y así lo tratan. ¡Ja! Así te tratan, no se merecen tu ayuda, no, no… ¡Callate, pendejo de mierda, dejá de llorar!

…devolveme a mi hijo, por favor…

¿Cómo se yo que es hijo tuyo? ¿O tuyo?

Nos está llamando, enfermo de mierda.

Enfermo, enfermo, enfermo. ¿El irrespetuoso padre valiente también es médico ahora? Enfermos sos ustedes, que hacen escapar a su hijo.

¡No se quiso escap…

¡Callate, mujer! No hables, no hables, no-no-no. ¡No!

¡No la toques!

¡Quedate quieto vos! ¿O querés que probemos a ver qué tan dura tenés la cabeza?… ¡Y vos callate, pendejo de mierda! ¡Dejá de gritar! Lo hubieras pensado dos veces antes de salir corriendo por la ruta. ¡Está lleno de locos esto!

Por favor, dejá salir a nuestro hijo y te damos lo que quieras. No tenemos mucho, pero te damos todo lo que quieras… Román, decile vos…

No me interesa nada de lo que tengan. ¿Qué carajo pueden tener? ¿Algo de plata? ¿Ropa? ¿Se estaban yendo de vacaciones?

Tenemos plata, sí. Tenemos toda la plata de nuestras vacaciones, dejá que te la demos pero, por favor, soltá a nuestro hijo.

Mirá que tranquilo que te pusiste, Román. ¿Román, cierto? ¡Román! No quiero tu plata, no la quiero a tu plata. Lo que sí quiero es saber quién es Mili y si, Mili, está en el auto.

¡Noo! A Mili dejala en paz… Román, por favor, que no le haga nada a la bebé.

¿No quieren que el pobre Luqui se sienta más tranquilo? Capaz su hermanita lo ayuda.

¡Romáannnn!

¡Hijo de p…

¡Te dije que te quedar…

¡Román!

Te dije que no hicieras nada, te lo dije… Se lo dije… Mirá cómo terminaste ahora. ¡Mirate, mirate!

Román, amor, hablame… ¿Adónde vas? No te lo podés llevar, no…

¡Soltame! ¡¿Vos también querés un tiro?! ¡Carajo! Decime, ¿vos también?

¡Pará! ¡Pará! No, no, no nos podés dejar así. No te podés llevar a mi hijo… Román, decime algo. No puede llevarse… ¡Lucas! ¡No! ¡Lucas!

 

Agustín Ducanto 

(Río Cuarto, Córdoba, 1990). Participó de talleres y clínicas de escritura con Federico Falco y Luciano Lamberti, hace cuatro años empezó a coordinar sus propios talleres. Finalista del segundo concurso organizado por Festival Internacional de Literatura de Córdoba, con un cuento que luego formaría parte de su primer libro publicado: La cabeza del monstruo (Nudista, 2015). Publicó en las revistas Energía +, Caja Muda, Los Inquilinos y Nadie Es Cool. Actualmente trabaja en los textos de su segundo libro de cuentos, Manifestaciones aisladas de amor.

Continuador del realismo carveriano, Ducanto cultiva con entusiasmo el relato breve, añadiéndole un personalísimo toque de violencia y sordidez. El presente relato presenta una situación cotidiana que se convierte en la peor pesadilla de una familia.

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