Sin consensos, no hay Patria

Editorial

Como todos los 25 de mayo, el sábado último, a lo largo y a lo ancho del país, se sucedieron actos protocolares referidos a la gesta iniciada hace 209 años. En todos esos actos, como siempre, se hizo referencia a la llamada “Revolución de Mayo”, aquel conjunto de hechos acaecidos en 1810 que repetimos desde la escuela primaria sin demasiada reflexión.

Sin dudas, se trata de una fecha muy importante para la historia de los argentinos. Aquel 25 de mayo de 1810 fue el germen de la Independencia nacional que pudo lograrse más de seis años después, el 9 de julio de 1816, tras una guerra contra la España monárquica que, a sangre y fuego, quería mantener su dominación sobre estas tierras.

Por aquellos días, no todos pensaban lo mismo. Al contrario, había grandes diferencias entre los políticos del momento. España había sido invadida por Francia y el rey Fernando VII había sido sustituido por José Bonaparte. Todo era incertidumbre. Unos anhelaban la vuelta del monarca español al trono y otros, en cambio, querían ser independientes.

Sin embargo, a pesar de las dudas y contradicciones, los hombres de Mayo privilegiaron una coincidencia: gobernarse a ellos mismos. La gran decisión en aquella fecha fue hacerse cargo del propio destino. Ese consenso inicial fue, ni más ni menos, la fundación de la Patria. Sin esa coincidencia entre las diferencias, el 25 de Mayo no existiría.

Ese es el gran contraste entre aquella revolución patriótica de 1810 y la situación actual del país. Hoy vivimos una gran involución. Nuestra dirigencia política privilegia sus diferencias y no es capaz de encontrar una coincidencia que las supere. Ni una. Ni la más elemental como es la lucha contra la pobreza.

De acuerdo con los datos del Instituto de Estadísticas y Censos (Indec), la pobreza correspondiente al segundo semestre de 2018 alcanza al 32 por ciento de la población. Eso significa que en el último año, 2.680.000 personas se sumaron a esa penosa situación. En esta Argentina, el 46,5 por ciento de las niñas y niños sufre las penurias de ser pobres.

El gobierno nacional hizo una propuesta de 10 puntos para consensuar con actores políticos y sociales. Algunos respondieron, propusieron otros puntos y hasta se fotografiaron con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, o con el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Salvo honrosas excepciones, oficialistas y opositores especularon mezquinamente.

Una sucesión de reuniones bilaterales llevaron el tema a la nada misma. No hay ni una instancia abierta de diálogo político o intersectorial. Ni un punto que mencione a la lucha contra la pobreza como una prioridad nacional. Semejante omisión habla por sí misma. Si no son capaces de consensuar, por lo menos, este tema, la Patria es una palabra vacía.

27 Mayo 2019
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