Un cierre soñado

Editorial

Hace 47 años se iniciaron las obras de la avenida de Circunvalación de la ciudad de Córdoba. Un gobierno de facto, el de la mal llamada “Revolución Argentina”, las puso en marcha. El mismo gobierno militar que había derrocado al presidente de la Nación, Arturo Umberto Illia, el 28 de junio de 1966 y que concluiría su ruin desempeño el 25 de mayo de 1973.

Desde entonces, muchas cosas sucedieron en la Argentina, en la provincia de Córdoba y en la capital provincial. La brevísima presidencia de Héctor Cámpora, el inconcluso tercer mandato de Juan Domingo Perón, su muerte y la sucesión de su esposa y vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón. Todo eso en menos de tres años muy turbulentos.

Luego, la dictadura cívico militar que asoló al país entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. A continuación, la recuperación de la democracia representativa y, en nuestra provincia, los mandatos de cuatro gobernadores: Eduardo César Angeloz, Ramón Bautista Mestre, José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.

Mientras tanto, en casi medio siglo, la ciudad capital de los cordobeses creció y se convirtió en una urbe y en la cabecera del área metropolitana del “Gran Córdoba”, donde vive más del 60% de la población de la provincia. Así, la inconclusa avenida, lejos de circunvalarla, quedó dentro de la trama urbana.

En muchas campañas electorales, distintos candidatos de diversos partidos prometieron el tan anhelado cierre de la avenida de Circunvalación. Sin embargo, por distintas razones, los avances fueron escasos y esporádicos. Las promesas incumplidas se repitieron y ese anillo abierto se transformó en un ícono del atraso y la desidia, una odiosa asignatura pendiente.

Finalmente, en su actual mandato, el gobernador de la Provincia, Juan Schiaretti, puso en marcha un ambicioso plan para cerrar el anillo. El 5 de julio, un día antes del 446º aniversario de la capital provincial, se habitó la totalidad de un recorrido de 47 kilómetros. Antes de fin de año, estarán concluidas las obras que restan.

Sin dudas, se trata de una obra vial de enorme envergadura y suma importancia para el tránsito en la ciudad y para las interconexiones con las localidades del área metropolitana. Pero, sobre todo, tiene la significación de un deber cumplido, un buen ejemplo del uso correcto de los recursos propios. Porque se hizo con el esfuerzo de los cordobeses.

Vale destacar un hecho político de gran importancia simbólica. En la inauguración del último tramo y la habilitación de la traza completa, junto con el gobernador Schiaretti, estuvieron el actual intendente, el radical Ramón Javier Mestre, y el intendente electo, el justicialista Martín Llaryora. Como debe ser, sin prejuicios ni mezquindades.

08 Julio 2019
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