Mina tenía que ser para entrometerse en los asuntos de uno de los más preclaros y talentosos hombres de esta época. Ella, la Ocaña, con su cara de nada y su aspecto de ratón de biblioteca venido a más, empezó su carrera depredadora al lado de la voluminosa rubia chaqueña, por todos conocida como la Lilita. Pero un buen día le dio la decúbito dorsal a su descubridora y enfiló para el lado de los Kirchner, que le ofrecían ascender en la escala política ocupando un lugar prominente en los dominios del PAMI y la ANSES…
Y allí fue donde la Ocaña mostró sus garras o lo que sea que escondía detrás de ese barrilito aparentemente inofensivo.
Porque sin hacer ruido ni levantar la perdiz se dedicó a jodernos amplia y profundamente a el Luisito Barrionuevo y a MI que teníamos nuestra atractiva infraestructura en esos espacios donde ella empezó a investigar…
Calculá la guita que manejábamos Nosotros, y los viajes en el avión sanitario y todo eso que no voy a entrar ahora a describirte…






















