Las caídas de De Loredo y del turístico Santos

El carnicero de Urca

Me pasó algo curioso la semana que pasó. Cerré para ir a almorzar y, cuando me pongo a revisar los mensajes de WhatsApp, me doy con que me habían mandado la nota que escribí el lunes sobre el éxodo de funcionarios mestristas… Me la mandaba un cliente, uno de los cordobeses que no está, digamos, muy satisfechos con la gestión de Mestre. Y al link de la nota le agregaba algunas consideraciones, que me parece no son para publicar aquí.

Le iba a responder que la había escrito yo, pero decidí mandar sólo un pulgar arriba. Me dijeron que circuló bastante la nota, que no sólo estábamos rumbeados en todos los datos, sino que nos quedamos cortos.

Ustedes que me leen todos los lunes ya saben que lo mío no es el periodismo, ni mucho menos. Soy un simple carnicero que tiene clientes con mucha información y que algunas cosas me cuentan, y después yo se las cuento acá.

Uno de los que tiene bastante data cayó el jueves a la tarde: es un abogado y dirigente radical que sabe más de la interna de su partido que de Derecho. Venía por un buen asado. Era para unos cuantos y me pidió varias cosas. Mientras yo le iba preparando, se puso a contarme sobre el armado de las listas en Córdoba.

La verdad, no había seguido mucho toda esa previa. Me dijo que el primero que se mencionó en esos armados fue a Gustavo Santos, el secretario de Turismo, a quien impulsaba Marcos Peña, pero no tanto porque “midiese bien”, sino porque se lo quería sacar de encima en el Poder Ejecutivo. Según mi cliente, algunos “colaboradores” del cordobés “tienen una velocidad que al jefe de Gabinete lo sorprende e incomoda”.

También me contó que De Loredo estaba convencido que iba a ser él quien encabezara la lista, y hasta se lo había anunciado a Negri. Pero parece que Negri le respondió que el apoyo para él venía directamente de Macri. Así que el joven ex candidato a intendente llamó a Buenos Aires… pero ni le atendieron el teléfono.

Mientras yo pesaba el matambre, mi cliente radical me dijo que a De Loredo le facturan su relación con Massot, que fue casi su padrino político, y que Massot cayó en desgracia por la salida de Monzó y por los errores propios. Ya me había mareado con tantos nombres. Hice la cuenta, me pagó (en efectivo) y se fue.

A mí me quedó claro porque soy carnicero y no político. Jamás podría entender todas esas cosas.

Nos vemos el lunes.

01 Julio 2019
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