En manos del Senado

Debate por la ley de aborto, por Sofía Jalil (Especial para HDC)

Este miércoles, el derecho de las mujeres a decidir estará en boca de todas y todos los argentinos. Tras la media sanción de Diputados, la interrupción voluntaria del embarazo tendrá su veredicto en el Senado.


Cuerpo

El debate por la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) anida en todos los hogares argentinos. A través de los medios de comunicación, en instituciones educativas, religiosas, asociaciones civiles, en las calles, en festivales y manifestaciones, en mesas de café o con cerveza de por medio, en asados, cumpleaños o encuentros casuales: el derecho a decidir de las mujeres copó todos los escenarios.

Blanco o negro. El debate tomó una forma bipolar donde una de las posturas se presenta a favor de las dos vidas -hete aquí el eslogan “Salvemos las 2 vidas”- mientras que la otra cuestiona qué vida se debate cuando las mujeres que deciden abortar lo hacen en la clandestinidad con altos riesgos de terminar hospitalizadas, lastimadas, e incluso –justamente-, a costas de perder la vida.

Lo curioso radica en muchos debates donde las mujeres ni siquiera fueron partícipes y, amén de la derecha más reaccionaria, fueron catalogadas como “violentas”, “feminazis”, “histéricas”, “totalitarias”, “extremistas”, y paradójicamente, “asesinas”.

Toda voz que se levantó contra la antigua y hegemónicamente consagrada clandestinidad fue censurada y hasta ridiculizada. “Con vos no se puede hablar” es, probablemente, la frase final que escucharon miles de mujeres que consideran la ley IVE un derecho fundamental.

A raíz de la trascendencia del debate, las charlas y discusiones también llevaron a pasados personales donde muchas mujeres conocieron por primera vez que alguien cercana a ellas, en sus familias o entornos, practicó un aborto en la clandestinidad, sea a través de perchas o perejiles en la vagina, golpes en la panza, pastillas o en clínicas clandestinas.

Un poco más atrás para algunas, y no tanto para otras, fue la pregunta disparadora de cuántas clases de educación sexual se recibieron durante la etapa de educación secundaria.

“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” es la consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que encendió la mecha feminista en 2003 y, en 2005 bajo la mencionada consigna, miles de mujeres realizaron una Marcha Federal al Congreso de la Nación.

Durante el 2006 elaboraron colectivamente el proyecto de ley IVE para “la restitución de la dignidad de las mujeres, y con ella, la de todos los seres humanos” que fue presentado en 2007 y 2009 en la Cámara de Diputados de la Nación. Actualmente, la Campaña cuenta con la adhesión de 350 grupos, organizaciones y personalidades de distintos ámbitos.


¿Medir la vida… en números?

En una de las exposiciones sobre la cual pesó hasta un pedido de impugnación, el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein presentó ante las y los senadores datos oficiales que relevó su cartera sobre la cantidad de hospitalizaciones por aborto complicado, además de una proyección en base al costo para la salud pública en caso de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en el país.

“La realidad es que la decisión que tomen, cual fuere, esté informada con la mejor evidencia posible y la mejor calidad de los datos”, expuso el ministro de Salud y compartió que 47.063 mujeres fueron hospitalizadas en 2014 -última base de datos procesada- registrando entre 44.000 y 53.000 egresos anuales en los últimos cinco años disponibles, de los cuales el 70 por ciento es a raíz de abortos en condiciones inseguras.

En 2005, la organización Amnistía Internacional presentó un informe a pedido del Ministerio de Salud para estimar la cifra de abortos clandestinos en Argentina. En el año 2000, periodo en el cual se tomó la estadística de mujeres hospitalizadas a raíz de prácticas relacionadas con el aborto, hubo 65.735 internaciones. Se estimó que hubo 6,8 abortos clandestinos por cada caso que llegó a un hospital público. Esto significa un aproximado de 447.000 abortos inducidos ese año.

La realidad profunda

Entonces, ¿desde dónde se construye la realidad? En Irlanda, donde el 78 por ciento se define católico, se logró el pasado mes de mayo la legalización. De hecho, el último lunes 6 de agosto, 60 parlamentarios irlandeses enviaron una carta a las senadoras y senadores argentinos alentándolos para que avancen en una legislación que "ponga fin a las injusticias contra las mujeres y las niñas".

"Al continuar criminalizando el aborto, su Estado (Argentina) está violando los derechos humanos de las mujeres y las niñas”, alertaron los parlamentarios que pudieron separar la influencia y profunda raíz católica recalcitrante en su sociedad.

No obstante, a los pedidos de legalización a través de ciento de organizaciones de diversa índole, distintos sectores de la sociedad desconoce y se opone al reclamo de las mujeres.

La realidad parece tornarse una pantomima donde la mujer es ajena a su cuerpo y a su vida. Su vida no vale. Siendo que las decisiones -en libertad- liberan, las prohibiciones llevan a la clandestinidad y obligan a cargar una cruz (estigma) a cuesta.

Entre la penumbra y el discurso reaccionario de corte cristiano, en Argentina –y en Córdoba- el movimiento global Católicas por el Derecho a Decidir vibra con luz propia. A través de sus intervenciones, pusieron en evidencia “las hipocresías de los discursos condenatorios que abusan del texto bíblico para generar confusión, miedo y culpa. No hay condena cuando se busca la verdad”.

La votación que se realizará este miércoles en la Cámara de Senadores de la Nación, trasciende la religión y la moralidad hegemónica. Desde la marea verde feminista, se trata de un derecho que hace temblar al patriarcado. Es reconocer las desigualdades y los privilegios de la actual sociedad que habitamos.

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