Valentín, guardaespaldas de Gardel

Color local, por Lucas Gatica (Especial para HDC)

El mayor coleccionista sobre la vida y obra de Carlos Gardel es un tal Valentín. Vive en la localidad de Mi Granja, tiene 77 años, de profesión Contador y de religión gardeliana. Sombrero de ala corta y camisa a tono, nos abre las puertas al oasis de Gardel, el tango y la música. Su pasión por El Zorzal lo fue llevando a crear una especie de casa-museo en homenaje a la voz del tango. “Empezamos por alguna pavada y siguió y siguió”, dice acerca de su voluminoso museo.

ValentínPazzi nació en Buenos Aires y de joven se vino a Córdoba. Trabajó en la DGI de Villa Dolores y actualmente sigue ejerciendo como contador pero su pasión es el tango. Su colección es inmensa y la componen todo lo relacionado al universo gardeliano, el tango, la música en general y los coches antiguos. Verdaderas joyas, cosas hermosas que conviven en grandes salones contiguos a su casa y que fueron construidos para cobijar sus sanas obsesiones y sus tesoros más codiciados.
A medida que conversamos vamos atravesando las salas del museo. Pareciera que no tiene fin la colección de Valentín. Cuando uno cree que ya vio la última habitación, de la galera aparece otra con instrumentos musicales o gramófonos o automóviles antiguos.

En las paredes de estos salones están cuidadosamente acomodadas fotos y diseños depróceres del tango como Astor Piazzolla, Aníbal Troilo, Homero Manzi y Osvaldo Pugliese. Como es lógico, Carlos Gardel ocupa el centro y protagonismo de todo lo que uno encuentra en estos rincones de Mi Granja. Hay fotos que lo muestran con poncho, con trajes y hasta la famosa postal de Gardel en Estados Unidos con las hermosas rubias de New York. Valentín también tiene casi todo los discos originales de Gardel, cartas de puño y letras de su ídolo, fotocopias del documento y otras cositas que le sacarían el sueño a cualquier tanguero. Para dar un ejemplo, Valentín tiene un proyector de películas de la época, con las cintas y las bandas sonoras originales de los filmes del morocho del Abasto.

En un rincón hay fotos de Valentín donde se lo ve con gente del mundo del tango, pesos pesados. En una está con Rubén Juárez. Le comento al pasar que Juárez tiene algunos lindos tango y me dice “fua, los primeros discos son tremendos” y se manda a buscar algún vinilo de Juárez para ponernos a escuchar. Pero es tan grande la colección de vinilos de Valentín que nuestro intento es infructuoso y nos quedamos con las ganas.

¿Tacuarembó o Toulouse?

Valentín aboga por la teoría francesa acerca del nacimiento de Carlitos. Para él Gardel nació en Toulouse, lo de Tacuarembó “es todo verso, no tienen ni un papel”. “Ni siquiera conoce (Gardel) Tacuarembó”, fue todo un invento el documento uruguayo para zafar de la situación de desertor del ejército francés para poder volver a Europa sin problemas y actuar en aquellos escenarios. Así fue como Gardel triunfo en el viejo continente y “a París se lo puso en el bolsillo”.
Valentín, al igual que Carlitos, anduvo por todo el mundo. Pateó el globo buscando los tesoros de su ídolo: París, Niza, Barcelona, Madrid, Vigo, Medellín, Nueva York, Centroamérica y un largo etcétera. Pero en Tacuarembó nunca pisó.

Le preguntó sobre las posiciones políticas de Gardel y Valentín es claro: “no era nada, ponía el culo donde calentaba el sol, el tipo se anotaba en todos los comités y eso”.
Por los pasos de Carlitos

Gardel estuvo en Córdoba y Valentín le ha seguido la huella. A tal punto que le hizo un placa en el legendario Teatro Novedades donde actuó El Zorzal. Las ironías de la vida hicieron que ese lugar hoy sea un boliche bailable. “Ahí fue la primera vez que cantó, con Razzano”. Aunque había estado antes en la provincia de Córdoba, “estuvo haciendo una película por Villa Dolores, la película era muda y él estaba gordo”.

Luego cantó en la calle 9 de Julio casi Rivera Indarte y en el Teatro Select. También en donde se emplazaba el Cine General Pazactuó Carlitosy allí tiene otra placa con la leyenda “Aquí cantó Gardel”. Esa placa no fue puesta por Valentín sino por un amigo de él, Anastasio Hernández.

Fierros

En su familia no le han tirado la bronca por dedicarle tanto tiempo y dinero al morocho del Abasto, según cuenta Valentín. Él sigue firme con su amor por la voz blanca del tango y “las cosas antiguas”.

Además de Gardel y la música, Valentín tiene otra pasión: los autos antiguos. Hay en su haber Impalas, Mercedes Benz, Cadillac 46´, un Nash de 1927, un Citroen 11 ligeroy otras máquinas. Los busca, los arregla, los acondiciona y luego los guarda en sus salones. Todos parecen 0 kilómetro. A veces lo saca a dar una vuelta.

Por si fuera poco con la Galaxia Gardel y los motores de los Impala, Pazzi tiene instrumentos musicales (pianos, pianolas, bandoneones, acordeones y demás), cajas musicales antiquísimas (en su tesoro tiene lugar una caja musical alemana de 1860). Es invaluable lo que cobija su casa-museo.

Le digo que le gusta coleccionar y “sí, me anoto en todas”, dice y se ríe.Le pregunto si canta y el responde con una sonrisa, negando rotundamente sus dotes musicales. Luego de escuchar unos discos de pasta de Gardel, tanto Valentín como el cronista, llegan a la conclusión de que El Zorzal no es humano, es de Marte.

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