Imágenes de una ciudad viva

Cine, por Martín Iparraguirre (De nuestra Redacción)

Germán Scelso habla de "Córdoba, sinfonía urbana", gran película local que se estrena hoy en el Cineclub Municipal

El Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) volverá a albergar hoy un estreno local que esta vez tiene un aditamento especial: "Córdoba, sinfonía urbana" fue concebida y gestada en su mismo seno, en un taller dirigido por el cineasta local Germán Scelso, que intentó hacerse cargo de un ya viejo déficit de la cinematografía local, la ausencia de imágenes de la ciudad que lo alberga. "Estuve viviendo mucho tiempo en Barcelona, casi ocho años. En todos esos años, y después de filmar ahí algunas de mis películas más importantes y con personajes catalanes, Barcelona se convirtió en mi ciudad. Así que al volver, Córdoba me resultaba extraña. Para volver a sentirme cerca de Córdoba sabía que tenía que volver a filmarla", explica el propio Scelso en una entrevista con Hoy Día Córdoba, donde asegura que "la propuesta era pensar cómo se podría realizar un retrato de Córdoba inspirado en las antiguas sinfonías urbanas, un siglo después de aquellas y en una ciudad de la periferia del mundo".
El resultado es un filme de una sorprendente ambición, que consigue revisar el funcionamiento de una ciudad de la dimensión de Córdoba a partir de una apuesta por la desnaturalización de nuestro entorno; Como si un extraterrestre se propusiera estudiarnos a través del lente de la cámara y el registro de los sonidos que nos envuelven en nuestra cotidianeidad. A continuación, el director de este proyecto colectivo, donde trabajó de igual a igual junto a , desmenuza la gestación de esta película absolutamente singular.

HDC: ¿Qué ambiciones se plantearon al inicio del proyecto?
Germán Scelso (GS): Creo que lo difícil de abordar no es el tamaño de una ciudad (o de un personaje o de un asunto. Lo que sea que se quiera filmar), sino el estar dispuesto a suspender o a abandonar lo que creemos de ella de antemano como forma preestablecida de identidad. Porque al retratar cualquier ciudad, sea Buenos Aires o Cosquín, vas a tener que resumirla nada más que en cinco o seis aspectos, y la cuestión es definir ese resumen. Porque un resumen implica incluir, pero inevitablemente también implica renunciar a muchos elementos, o mejor dicho, a la mayoría de los elementos que componen una ciudad. En este sistema de inclusión y exclusión se jugaba mucho más que una simple enumeración: además de enfrentarse a la arbitrariedad y a la responsabilidad de elegir, cada uno de los participantes tenía que enfrentarse a sus propios tópicos identitarios que tenía preconstruído sobre su ciudad, y a argumentar por qué ese elemento era digno de sobrevivir a esta especie de razzia temática.

HDC: ¿cuál fue tu rol en la realización teniendo en cuenta que es una película colectiva?
GS: Proponer un esquema al grupo, para que después cada uno fuera aportando sus ideas, y debatirlas. Por ejemplo, propongo el río como eje central del relato y como trayecto para atravesar la ciudad, entonces los demás proponían otros ejes que se articulaban alrededor del río. Teniendo esas estructuras centrales, las ideas temáticas o imágenes aleatorias que surgían de cada uno se podían incorporar a ese eje y a esas articulaciones.
Otra cosa fue la cuestión de elección de imágenes y escenas propiamente dichas. Llegamos a hacer incluso largas listas de cosas que nos parecían importantes para filmar. Era un universo que se expandía más y más en cada clase, cuando en realidad lo que debería estar pasando es lo contrario, que fuera resumiéndose. Mi tarea tenía que ser la de contener esa expansión y conducirla a una unidad.
Una de las estrategias importantes en sentido práctico, fue empezar a hacer pequeñas cápsulas de montaje incorporando más de una escena registrada, para analizar esas uniones. De esta manera el grupo fue asimilando la idea de tiempo real de la película, es decir, la película va a durar una hora aproximadamente (...). De esta manera coordiné la idea de tiempo real de montaje, así como también el tiempo de registro de imágenes, que poco a poco fue volviéndose más preciso: no grabábamos cada cosa durante horas, sino que grabábamos lo justo y necesario. Lo mismo ocurrió con el criterio de encuadres. Por ejemplo, al principio los cámaras traían imágenes de marchas o de situaciones cotidianas grabadas en ángulo normal de cámara, entonces planteé que cada situación que grabáramos tendría que tener al menos en un par de tomas, edificios y arquitecturas de la ciudad de fondo, como para que el personaje-ciudad estuviera siempre presente y fuera el que estuviera observando lo que ocurría en su interior. Es decir, para que la ciudad como ente, como organismo viviente, fuera el protagonista, y no en cambio la marcha tal o cual, o el transcurrir cotidiano tal o cual.

HDC: ¿Por qué eligieron un formato cercano al documental observacional?
GS: No es un documental observacional. La cámara desnaturaliza sistemáticamente lo que encuadra. Y además el tiempo interno de las acciones que muestra está fragmentado, es decir, que el discurso principal no está dado por la “observación” del movimiento interno o del montaje interno de cada plano, sino por el corte y el ritmo de montaje externo. Es decir que el montaje aquí es una intervención muy severa sobre lo real. Así como el sonido. En todo caso la pregunta sería ¿por qué ese abordaje no observacional? Creo que primero nació como una necesidad, puesto que el corte sin titubeos y rápido sobre las imágenes permitía abarcar más espacios urbanos en menos tiempo. Después, además, y más importante todavía, terminó siendo lo que le dio ritmo musical a la película. Es decir, ese montaje incisivo y fragmentario, le dio su propio carácter sinfónico, coral, a la estructura narrativa visual, así como los diferentes ruidos que yuxtapuestos generaron una continuidad sonora, quizás no armónica, pero sí una especie de melodía disonante.

HDC: Hay una especial predilección por filmar la vida política en el espacio público, ¿dónde está la política en esta película?
GS: Lo político en la película creo que está en hacer confluir a los diferentes actores del teatro de poder en una misma puesta en escena (en este caso la puesta en escena de la ciudad). En darle la misma potestad sobre la ciudad tanto a los policías como a los civiles por ejemplo. Algunos en el grupo no querían retratar a los policías a no ser que fueran policías reprimiendo y creo que eso era un error en este planteo que la película empezaba a tener. Lo político no es la denuncia sino la comprensión y retrato de la convivencia de las fuerzas que componen el teatro político. Por eso las marchas que aparecen no tienen una sola bandera sino que representan el teatro de las marchas, la pulsión rebelde o efervescente de esos animales llamados hombres y que viven en el corazón de la urbe.

HDC: Precisamente, hay un muy buen trabajo con los sonidos de la ciudad, ¿cómo lo construiste?
GS: Como dije antes, el sonido construye yuxtaponiendo los ruidos de la ciudad para formar una melodía disonante. Desnaturaliza "a piacere" lo que muestra, se encarga de dejar en claro que tampoco nuestro oído tiene una actitud observacional en tanto interviene el audio ambiente para convertirlo en una música hecha de ruidos urbanos, fragmentarios; lejos de la continuidad que antaño las primeras sinfonías de ciudad proponían en sus bandas de sonido hechas sólo de una pieza orquestal continua y llena de fe en el progreso de la tecnología y los rascacielos.

HDC: La película comienza y termina con imágenes del río que resulta un insumo vital para la ciudad... ¿por qué elegiste ese inicio y ese final?
GS: Si la ciudad es el personaje principal de la película, quizás el Suquía sea el personaje secundario. Fiel a su imagen de representar el paso del tiempo, el río es el personaje que transcurre, que cambia durante el film. Empieza de un modo y termina transformado en el transcurso de la película, que es a la vez el transcurso de su viaje a través de la urbe. Pero prefiero no contar ahora el final específicamente.

17 Mayo 2018
Whatsapp
© 1997 - 2018 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar