Con el espíritu intacto

Circo, Agustín Liotta (De nuestra Redacción)

El actor Alejandro Cupitó nos cuenta cómo es el circo Merlín por dentro, un espectáculo para toda la familia que invita a olvidarnos, por un rato, de los dispositivos tecnológicos

El circo Merlín es un espectáculo para todas las edades. Los más chicos de la familia disfrutan y se sorprenden con cada una de las arriesgadas piruetas (sí, de esas que cortan la respiración por un instante) de los acróbatas, al igual que sus padres y abuelos. “Somos un circo de lona y de aserrín, como los de antes”, dice Alejandro Cupitó, uno de los actores que forma parte del elenco de este circo que actualmente se encuentra instalado en nuestra ciudad.
Al sentarse en las butacas para disfrutar del show, durante las dos horas que dura el espectáculo, uno ve una serie de presentaciones de malabares, acrobacias, equilibrismo, contorsionismo y, por supuesto, magia. Incluso, el circo Merlín tiene entre sus artistas al hombre más bajo de la Argentina.
Alguien que nunca haya visto un espectáculo de este tipo puede preguntarse de qué manera se arma y se prepara una función de esta calidad. Al respecto, Cupitó detalla lo siguiente: “No es necesario que el circo tenga un hilo conductor como una obra de teatro, pero sí tiene sketchs individuales que son totalmente diferentes entre sí. Un locutor relata de qué trata cada uno de los números, pero el espíritu del show no requiere de una especie de trama como en el teatro”. La expresión “espíritu de circo”, hace referencia, no sólo a lo que generalmente se produce para la escena sino, además, a la esencia tradicionalista que Merlín imprime en sus funciones, un clima de familiaridad y amistad. A su vez, esto permite que las performances de los artistas no sean rutinarias ya que varían todos los días. “A lo mejor hoy el trapecista hace un truco y mañana se anima a otro más arriesgado porque lo venía ensayando y se animó. Cada función es diferente una de otra”, nos cuenta el actor.
Por fortuna, los shows circenses ya no realizan números con animales. Eso supone un gran avance que se ha logrado en varios países de Latinoamérica, lo que no ocurre en otros países. Por estos días, la prohibición de elefantes, leones y otros tipos de animales es tema de debate en algunos estados europeos como es el caso de España. “Desde que comenzó a regir esa medida hubo que reemplazar esos mini shows con otro tipo de atracciones. Yo no viví el circo con animales, pero cuando eso cambió, la propuesta artística se abrió hacia otro tipo de convocatorias”, explica Cupitó.
Con una gran calidad visual y artística, el circo Merlín logra mantener vivo a ese espectáculo del que disfrutaron nuestros abuelos o nuestros padres. Ese pasatiempo que llamaba la atención de todos y que era el obligado del fin de semana. Sin pomposidades extremas, el circo Merlín se propone como un instante para viajar al pasado, sin perder de vista el presente, y revivir cómo fue el comienzo de un show del que hoy se hace eco el mundo.

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