Las estimaciones del FMI para la economía argentina en 2019

Economía nacional | Por Salvador Treber

En su habitual información corregida y actualizada que el Fondo Monetario Internacional (FMI) emite casi al inicio del segundo semestre respecto a todas las economías de los países asociados, se refiere al “caso argentino” informando que el índice del nivel de inflación ascenderá a 30,5% y que el PBI registrará una caída de 1,2%. Subraya además que, pese a ello, el país seguirá este año en el sexto lugar del conocido y lamentable ranking que encabeza Venezuela, Sudan, Zimbawe, Sudán del Sur e Irán. Si bien no se hizo ninguna mención, seguramente nuestra economía, que hasta 2015 se ubicaba en el rango 24º en función de su producto bruto entre las 208 que coexisten en el mundo, seguramente habrá descendido en no menos de cuatro lugares.

Cabe señalar que quienes nos anteceden son solo cinco países, encabezados por Venezuela que vive una inédita inflación de 10.000.000% y un continuado éxodo que afecta a unos 3.000.000 de sus habitantes que optaron por emigrar a países vecinos del subcontinente ante el riesgo que se desate un cruenta guerra civil; que Estados Unidos alienta con el objetivo de disponer a su arbitrio de la riqueza petrolera del país sudamericano. A continuación surgen tres países muy subdesarrollados del continente africano. Sudan, que enfrenta una inflación anual de 56,2%; seguido por Zimbawe 40,1%; Sudán del Sur 34,9%, que figuran entre los más pobres del planeta; y cerrando ese grupo se ubica Irán, de Asia Menor, con 31,2% de inflación que, además, enfrenta un serio conflicto bélico con varios países europeos interesados en la riqueza petrolera de que dispone y, por la misma razón, es apoyado por su vecino Rusia.

Luego, en el sexto lugar aparece Argentina con una estimación para este año de 30,5%, un pronóstico que los especialistas privados elevan hasta oscilar entre 36% y 42%; que incluso podría reubicarnos a fin de 2019 en un más penoso 3º lugar. Obviamente, todos sufren la suba de precios, pero Venezuela constituye un caso aparte. Respecto al equipo de gobierno que encabeza el presidente Nicolás Maduro, la situación se traduce un índice desusado, consecuencia directa de la mencionada disputa. Aun así, los analistas no tienen dudas y consideran que para Argentina dicho indicador será bastante más elevado, un dato que los miembros del gobierno nacional pretenden ocultar por fines estrictamente electorales.

Las actuales relaciones con el FMI

Los funcionarios a cargo del problema eluden adelantar pronósticos y comprometerse en los meses previos a las elecciones, adoptando los provistos por el Banco Central. Sobre el tema, el FMI publicó proyecciones de indicadores relativos, entre ellos el precitado, y los presentó en su sede de Washington. Son notoriamente superiores, pero optaron dándole verosimilitud a la estimación antes referida y agregaron información sobre el nivel de desocupación que, según esa fuente, habría trepado a 9,9%. En forma ostensible las autoridades del organismo internacional respaldan al Gobierno y también callan en lo que aquellos se abstienen cuando advierten que no tienen mérito alguno. Prueba de ello son las dos importantes remesas de fondos correspondientes al crédito concedido de 56.300.000 millones de dólares que festejaron en forma muy llamativa.

Respecto a los niveles de desocupación y subocupación, sus técnicos informaron a fines de 2018 que habrían sido de 9,9% y 2,3% respectivamente, pero hacia fin de año advierten que podrían elevarse a 10,5% y 2,8%. El proceso inflacionario aparece según los funcionarios de Economía como el principal problema pero los precitados especialistas no coinciden y consideran que se trata de una “consecuencia” que desdeña inexplicablemente los factores concurrentes que generan esa situación.

Se advierte que, salvo el excepcional caso de Venezuela, los restantes países de Sudamérica exhiben índices e inflación muy bajos y positivos respecto al crecimiento anual del producto; por lo cual aparece como una excepción en el subcontinente el preocupante “caso argentino”. La directora-gerente del FMI, Christine Lagarde, no vaciló en admitir que los planes ensayados hasta la actualidad han “decepcionado” sus expectativas aunque elogió públicamente los resultados en la supuesta baja de los indicadores en materia inflacionaria a la par que le adjudicó méritos a las medidas emanadas por el Banco Central, en especial a la gestión de su presidente Guido Sandleris. Revela que “las proyecciones de crecimiento se han revisado al alza, esperando fundadamente que los salarios nominales sean más altos, aunque generen renovadas presiones inflacionarias durante todo 2019 y los primeros meses de 2020.

El informe del Fondo refiere que Argentina y Turquía son los países que están al tope de los países que sufren fuertes presiones. En nuestro caso, prevé una caída del PBI de 1,2%. También advierte que “los riesgos a la baja en materia de recaudación siguen siendo considerables y se deben prever cortes en el gasto para equilibrarlo y que no registre déficit operativo”

Una visión actual del mercado internacional

Para evaluar con mas fundamentos la tendencia ascendente, las autoridades del FMI advierten que llegó a su punto máximo pretendido en el mundo durante el ejercicio 2017 (+4%), mientras que en 2018 bajó levemente (+3,6%) y para el año en curso anuncian otra baja semejante (+3,3%). Señalan también que “la escala de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China requieren con urgencia que sus gobernantes encaren un ajuste financiero simultáneo” y se esfuercen para que ambas se avengan a coordinar sus recíprocas políticas monetarias. De la misma manera, aconsejan que otras potencias debieran hacer lo propio, citan como ejemplo Alemania, que entienden debería ajustar la política financiera sobre la producción y comercialización automotriz que coloca en todos los mercados del mundo. Los máximos técnicos del FMI que visitan en cumplimiento de sus actividades los diversos países asociados admiten que “este momento es delicado para la economía global y se debe actuar con máxima prudencia”.

En Sudamérica exigieron que Brasil, por ser la indiscutida principal economía del área, debe arbitrar de inmediato todo lo necesario para garantizar el más fiel cumplimiento de su deuda pública y, en forma simultánea, los gastos sociales que debieran “mantenerse intactos”, incluso subiendo en lo indispensable para que al ajustarlos puedan conservar su poder adquisitivo. Enfatizan que tratándose de la 7º potencia económica, requiere darle la máxima relevancia a sus decisiones tanto en Sudamérica como a nivel mundial.

Los sucesivos análisis del FMI se ratifican recíprocamente. Sus técnicos reiteran en cada visita a los países asociados las directivas que exigen cumplir sin vacilar sus superiores. En Argentina, la inflación surge como el principal problema que debe enfrentar la conducción del gobierno, de la cual subrayan que se fundan no solo en la experiencia histórica sino en la acumulada en el ámbito ecuménico. Dado que el préstamo a Argentina es el más elevado concedido por el FMI en su historia (desde 1944 a la fecha), sus autoridades pretenden imponer modificaciones sustanciales en nuestra legislación que coadyuven a cumplir en tiempo y forma con las obligaciones contraídas, sin considerar en plenitud las disidencias que exhiben nuestros gobernantes; en especial los escasos y problemáticos plazos con que fueron originalmente otorgados. La visita de los funcionarios del organismo a los principales candidatos de la oposición son testimonio de que sus preocupaciones son fundadas. Pero cualquiera que sea el triunfante, una inmediata revisión y extensión de las condiciones de pago será una realidad inevitable.

12 Junio 2019
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