El tuétano de los hambreados

Otro día en el paraíso | Por Federico Racca

Leo Mother Jones, un periódico norteamericano especializado en notas de investigación; lo que sigue es un extracto del trabajo sobre Trump y la corrupción, firmado por Monika Bauerlein y Clara Jeffery. En el diccionario, “corrupción” tiene dos significados: “conducta fraudulenta por parte de quienes detentan el poder” y “proceso por el cual algo se vuelve degradado”, como, por ejemplo, las normas políticas. Dice Mother Jones que lo que se ha aprendido en los últimos años, es que la corrupción en la parte superior degrada todo el sistema. Al mismo tiempo encuentra que los estadounidenses están tuiteando más y más sobre “vergüenza”, “vergüenza y repugnancia”; lo que es algo bueno, pues solo puede sentirse avergonzado quien espera algo mejor, y esas expectativas tienen el poder de impulsar el cambio. ¿Nos pasa lo mismo?

La corrupción no es sólo otro escándalo, dice MJ, es la podredumbre debajo de todos los escándalos. Y comienza a hablar del Informe Mueller, la investigación sobre las relaciones del presente Trump con Rusia que le permitieron ganar las elecciones. Pero lo que surgió de la investigación fue mucho más que la influencia rusa en las elecciones. Primero: el informe muestra que el presidente Trump utilizó la autoridad de su oficina para evitar que el fiscal Mueller llegara a conclusiones sobre muchos de los problemas centrales. Segundo: Trump engañó a los estadounidenses una y otra vez para promover sus intereses políticos, empresarios y financieros. Las preguntas que esto deja abiertas son mucho más que el escándalo de Rusia. Se trata de si, con suficiente dinero y poder, alguien puede salirse con la suya socavando la democracia y torciendo el estado de derecho. Aryentains, ¿esto nos resuena?

Lo que sigue son las preguntas que MJ, como medio que tiene la obligación de investigar se hace: ¿Qué es lo que ustedes, nuestros lectores, necesitan que hagamos para iluminar la imagen completa? ¿Qué hay más allá de las distracciones? ¿Dónde puede nuestro trabajo tener el mayor impacto? Hablando del “big picture” (el escenario completo), MJ explica: recorte de impuestos por un valor de hasta mil cuatrocientos millones de dólares para los hermanos Koch (grandes financistas de la campaña de Trump), que afirmaron haber gastado veinte millones en lobby para ayudar a aprobar ese recorte. Promover los combustibles fósiles (petroleras que apoyan a Trump y el partido republicano) mientras América se quema y se ahoga con el cambio climático. Bloquear niños y familias inmigrantes, colocándolos en centros de detención privatizados a empresas del entorno; violín en bolsa mientras la crisis de los opioides enriquece a los multimillonarios. Y agrega sobre los funcionarios de Trump: la política ecológica está dirigida por un antiguo lobista del carbón. Un lobista del petróleo maneja el Departamento del Interior. Betsy DeVos, fundadora y campeona de las escuelas religiosas privadas, dirige la política educativa. Steven Mnuchin y Wilbur Ross, multimillonarios que se beneficiaron grandemente del colapso de 2008, están a cargo de proteger la economía. Y en el Departamento de Justicia, un funcionario de alto rango que recomendó que el gobierno federal colocara a más inmigrantes en centros de detención administrados por el sector privado, posee trabajo en el Grupo GEO, que paga a los inmigrantes un dólar por día de trabajo. No es de extrañar que Estados Unidos haya caído en picada en el ranking de corrupción elaborado por Transparencia Internacional (cualquier parecido es burda copia aryentain). Fundamental es ver que la lógica que subyace al sistema de corrupción: los autócratas y los demagogos se benefician de la corrupción, luego arman una plataforma para supuestamente combatirla, y finalmente se benefician al máximo una vez en el cargo.

Esto no comenzó con Donald Trump, menos con Cristina y los cristinos, menos aún con el muchachito Macri y las empresas de papá. No comenzó con la emisión de acciones al portador “tipo b” que no se dieron a nadie, ni se sabe dónde están; que fueron emitidas para pagar una parte de YPF, que dicen que suman mil quinientos millones de dólares (y de las que ningún medio habla). No comenzó con el perdón a Correo de papá Macri (Jesusito téngalo en su parrilla), ni con el primer desembolso del FMI de quince mil millones de dólares que se esfumó entre las manos de empresarios afines. No comenzó con “tenemos menos pobreza que Alemania” y la gente de la UCA probando que los pobres estaban en cerca del veintisiete por ciento de los Argentinos. Ni con un cantito de “Cambiemos” y “vamos por el camino correcto” y la gente de la UCA probando (again) que ya estábamos en el treinta y cinco por ciento de pobres. Para finalizar, va algo mejor, un trocito de Billie Joel: “Nosotros no empezamos el fuego / siempre ardió / desde que el mundo gira. // Nosotros no empezamos el fuego / no lo encendimos / pero intentamos apagarlo...”

05 Julio 2019
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