Siete razones de un triunfo histórico

La ciudad / Hora cero | Por J. Emilio Graglia

La gran mayoría de los cordobeses eligió a Juan Schiaretti para gobernar la provincia hasta el 10 de diciembre de 2023. Él fue, sin dudas, el gran ganador. Su triunfo fue histórico y determinante para que Martín Llaryora fuera elegido al frente del Palacio 6 de Julio. Las razones son varias. Entre ellas, destacamos siete:

1ª) Un premio a la gestión: Sin dudas, el electorado cordobés ha premiado la gestión del actual gobernador. Las grandes obras (como el icónico cierre del anillo de la circunvalación, entre otras) y, a la par, los programas de promoción del empleo primaron sobre los problemas de la seguridad que siguen irresueltos.
Los 20 años ininterrumpidos del justicialismo al mando del ejecutivo provincial no jugaron en contra de la reelección del gobernador. Todo lo contrario. El oficialismo, lejos de esconder sus dos décadas en el poder, los reivindicó como una continuidad de logros conseguidos a lo largo del tiempo transcurrido.

2ª) Una campaña bien hecha: La campaña de Hacemos por Córdoba fue bien diseñada y mejor ejecutada. Desde el inicio hasta el final, de manual, con eslóganes claros y bien comunicados. La continuidad de una gestión de gobierno con una imagen positiva muy alta fue el centro de un mensaje sencillo y directo.
Sin dudas, la inversión publicitaria fue grande. La publicidad del gobierno provincial y la propaganda de la campaña de sus candidatos se completaron y, juntas, coparon los medios de comunicación y las redes sociales. La supremacía sobre las otras fuerzas políticas fue notoria y amplió la ventaja de la que partieron.

3ª) La debacle opositora: A los méritos de la gestión y de la campaña del oficialismo, se debe sumar la increíble capacidad de autodestrucción de la principal fuerza opositora en Córdoba. La interna radical entre Mario Negri y Ramón Mestre concluyó en la desaparición de Cambiemos en esta provincia.
La impericia política del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y de la conducción nacional de Cambiemos, encabezada por el PRO, generaron las condiciones para que ayer compitieran dos listas de candidatos: la de Córdoba Cambia, con el total apoyo de la Casa Rosada, y la de la Unión Cívica Radical, sin ningún apoyo externo.

4º) La falta de alternativas serias: Las propuestas de la oposición y, en particular, de Córdoba Cambia y de la UCR se caracterizaron por una completa falta de originalidad en la formulación y de creatividad en la presentación. De ambos lados repitieron promesas vacías de contenido, inconexas y desarticuladas.
Las campañas de Mario Negri y de Ramón Mestre fueron demasiado amateurs. Se repitieron en críticas que ni siquiera fueron respondidas por sus destinatarios. Compitieron para demostrar quién era capaz de terminar con el peronismo, sin advertir que su división le había garantizado la continuidad antes de empezar.

5ª) La propuesta de un equipo: Hacemos por Córdoba quiso, supo y pudo mostrar un equipo de trabajo entre los candidatos provinciales y los municipales. La candidatura de Martín Llaryora a la intendencia se hizo fuerte a partir de esa consigna. La propuesta del ferrourbano metropolitano fue el más claro ejemplo.
Ni Córdoba Cambia ni la UCR pudieron transmitir esa imagen de equipo al electorado. Sus candidatos a la intendencia capitalina, Luis Juez y Rodrigo de Loredo, respectivamente, hicieron campañas paralelas y autoreferenciales, sin disimular que sus candidatos a la gobernación no tenían opciones reales de ganar.

6ª) El peso de la crisis nacional: La crisis económica y social que sufre el país jugaron en contra de las dos listas que emergieron tras la desaparición de Cambiemos. Los candidatos de ambas pagaron el costo de pertenecer, por acción u omisión, al proyecto político que lidera el alicaído Presidente de la Nación.
El gobernador Schiaretti supo diferenciarse a tiempo del gobierno nacional. Considerando las relaciones institucionales con el gobierno de Cambiemos y los vínculos personales con el presidente Macri, no hizo foco en la crisis nacional ni críticas de fondo al macrismo. Tampoco aceptó apoyos externos y eso lo favoreció.

7ª) La refundación del frente oficialista: La transformación de “Unión por Córdoba” en “Hacemos por Córdoba” fue muy importante y debe ser considerada una de las causas de este triunfo. La unificación del peronismo como líder del renovado frente fue clave, incluyendo a la gran mayoría del kirchnerismo mediterráneo.
Sobre esa base, la incorporación de nuevos socios le dio un aire fresco al justicialismo de Córdoba, del que carecieron sus opositores del PRO y la UCR. Prematura y erróneamente, macristas y radicales pronosticaron el agotamiento del ciclo peronista en la provincia. La realidad demostró que, lejos de agotarse, renació.

Por estas y otras razones, Juan Schiaretti gobernará otros cuatro años, con amplia mayoría en la Legislatura, con la capital y las principales ciudades del interior administradas por mandatarios afines. Además, en lo inmediato, tendrá un rol destacadísimo en el escenario nacional. Los festejos serán breves.

13 Mayo 2019
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