¡Es el hambre, Presidente!

La Ciudad Hora Cero | Por J. Emilio Graglia

El Presidente de la Nación, Mauricio Macri, estuvo en Córdoba. La del jueves pasado fue la vigesimoprimera visita presidencial a la provincia. La misma provincia que gobierna el peronismo hace casi dos décadas y gobernará hasta el 10 de diciembre de 2023. El primer mandatario del país dijo que se considera un cordobés por adopción.

No es para menos. Entre otras cosas, Macri es presidente gracias al rotundo apoyo que el electorado cordobés le dio en el balotaje del año 2015. Vale la pena recordar que, en el total nacional, el candidato de Cambiemos obtuvo un 51,34 por ciento. En Córdoba, llegó a un impresionante 71,51 por ciento.

El apoyo de la mayoría de los cordobeses se mantuvo en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del 11 de agosto. De hecho, Córdoba fue la única provincia donde Juntos por el Cambio superó en cantidad de votos al Frente de Todos, aunque con una votación mucho menor al 2015: 48,18 por ciento.

Esta vez, el Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, estuvo presente en el territorio provincial. No obstante, a diferencia de otras ocasiones, no hubo reunión entre el Gobernador y el Presidente. Desde un punto de vista político, no es un dato menor. No hubo reuniones oficiales ni comidas informales. Nada de nada.

La notoria debilidad electoral del Presidente se evidenció en el escasísimo apoyo político que tuvo al hacer esta visita. Su anfitrión principal fue el saliente Intendente Municipal, Ramón Mestre. El mismo Mestre al que, hace poco, Macri le negó su candidatura a la gobernación en nombre de la alianza Cambiemos.

El Presidente dijo que estaba focalizado en “llevar tranquilidad a los argentinos”. Sin embargo, más allá de sus buenas intenciones, el mandatario nacional parece desconocer cuál es la verdadera urgencia en la Argentina actual. Por la profundización de la crisis económica y social, hoy, la urgencia es el hambre.

Si Macri quiere llevar tranquilidad a los argentinos, su gobierno debe declarar la emergencia alimentaria y nutricional, de inmediato. Así se lo han reclamado la Iglesia Católica y varias organizaciones sociales de base. Es necesario y urgente que lo haga, sin especulaciones partidarias ni electorales.

Si quiere garantizar la paz social, el gobierno macrista debe asegurar la comida, en particular para los niños, niñas y adolescentes. La oposición debe contribuir pero la responsabilidad de hacerlo es del oficialismo. No se trata de “llevar alivio”. Se trata de dar de comer a los miles y miles de hambrientos.

Las certidumbres de las PASO

En Córdoba, el Presidente Macri reiteró su particular análisis de la situación presente. El líder de Cambiemos dijo, otra vez, que las PASO dejaron “incertidumbre política y económica en el país”. Para él y los suyos, esa incertidumbre es el origen de todos los males que los argentinos padecen.

En pocas palabras, el macrismo cree que, por culpa de las primarias, estamos como estamos. Esa creencia implica culpar a las elecciones y los electores. Lamentablemente para su gestión y para los argentinos en general, el análisis oficialista es equivocado y le impide decidir con el buen tino que la hora requiere.

Las PASO no dejaron incertidumbre. Todo lo contrario, dejaron varias certezas. Entre ellas, la primera y principal es el enorme rechazo popular a la gestión macrista. Dos tercios de los votantes argentinos “repudiaron a Mauricio Macri”, en los términos Mario Vargas Llosas, uno de sus más acérrimos defensores del cambio.

Además de aquel enorme rechazo a la gestión macrista, las PASO produjeron otra certidumbre política. En la Argentina, hay una nueva mayoría electoral. El Frente de Todos obtuvo casi la mitad de los votos afirmativos. Ninguna encuesta lo previó, es cierto. Pero la realidad lo demostró de una manera contundente.

Aunque el Presidente de la Nación no quiera o no pueda entenderlo, Alberto Fernández se convirtió en el candidato de un peronismo unido. Las primarias mostraron juntos a todos los gobernadores de ese origen partidario (menos el de Salta, Juan Manuel Urtubey, y el de Córdoba), más el kirchnerismo liderado por Cristina Fernández.

Las incertidumbres económicas no fueron producidas por las PASO sino por la errática reacción del oficialismo frente a sus resultados. El presidente se mostró perplejo por la derrota, se frustró, se enojó y se arrepintió, salió al balcón de la Casa Rosada a los gritos y, luego, tomó decisiones timoratas y tardías.

Si el Presidente quiere llevar tranquilidad a los argentinos, ni él ni sus aliados deberían insistir en la confrontación ni en la profundización de la grieta política. Los resultados de las PASO también demostraron que esa estrategia electoral a la que apeló el oficialismo, fracasó de una manera estrepitosa.

Es indispensable que, en particular, lo entienda su candidato a la vicepresidencia. El país no está para las bravuconadas del otrora opositor Miguel Ángel Pichetto. Si el portavoz del oficialismo insiste en la confrontación, su discurso altisonante y peyorativo demostrará la última certeza de las PASO: Macri no será reelegido.

08 Septiembre 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar