Córdoba, capital de la basura

La ciudad / Hora cero, por J. Emilio Graglia

Restan 400 días para que concluya el segundo mandato consecutivo del actual intendente Municipal de la Ciudad de Córdoba, Ramón Javier Mestre, al frente del Palacio 6 de Julio. Nada más. Desde aquel 10 de diciembre de 2011, han pasado seis años, 10 meses y 23 días. Nada menos.

Pues bien, el tiempo transcurrido (casi el 90 por ciento del total de ambos períodos), permite hacer un balance sobre los resultados de la gestión mestrista en general y, particularmente, en relación con uno de los grandes temas de cualquier gestión municipal: la basura, el barrido y la limpieza.

No hace falta ser un feroz opositor para concluir lo que cualquier cordobés sabe: Córdoba está sucia, muy sucia. Los basurales a cielo abierto se cuentan por centenas a lo largo y a lo ancho del ejido municipal. Las bolsas con residuos se amontonan en los barrios y en el centro de la ciudad. Da vergüenza, pero es la realidad.

Días y días sin recolección de la basura es el motivo de los reclamos que cotidianamente revelan los medios de comunicación social y, por supuesto, las redes sociales. Los cordobeses se quejan y tienen razones. Pagan una tasa para que la Municipalidad preste un servicio que no presta ni en tiempo ni en forma.

Es cierto que, muchas veces, algunos vecinos no contribuyen. Es parte de una cultura de buenas costumbres que brilla por su ausencia. No faltan los que se quejan por la basura que ellos mismos tiran a un baldío. Pero eso no quita ni minimiza la responsabilidad de la gestión municipal.

Recoger la basura, barrer y limpiar es un servicio a cargo de la Municipalidad, sin excusas. Si las empresas prestatarias no lo hacen, la gestión municipal debe hacerse cargo. No alcanzan las explicaciones de funcionarios o concejales que hacen declaraciones para que los escuche el Intendente y no se enoje tanto con ellos.

A los vecinos no les importan esas explicaciones, quieren soluciones. Esa es la gran diferencia entre los que gestionan y los que no lo hacen. Estos pueden hacer análisis. Aquellos, en cambio, deben solucionar problemas. Gobernar no es explicar por qué no se hacen las cosas. Gobernar es explicar para qué se hacen las cosas.

El fracaso de la actual gestión municipal no se circunscribe a la basura, por cierto. El alumbrado sigue siendo una asignatura pendiente, igual que el mantenimiento vial. Sin contar el caos del tránsito, al que se suma la pelea de taxis y remises que se turnan para hacer cortes en contra de Uber, ante la pasividad municipal.

Más promesas

La basura no es un tema nuevo ni exclusivo. Es decir, otras gestiones municipales de esta ciudad y de otras ciudades, también fracasaron a la hora de resolver el problema de los residuos sólidos y satisfacer la necesidad de higiene urbana. Pero, la verdad sea dicha, los fracasos ajenos no justifican los propios.

Además, si vamos a comparar, hay otras urbes cuyas gestiones han sido eficientes y eficaces. Dicho en otros términos, no es un problema irresoluble. En los numerosos viajes al exterior que han hecho el Intendente, sus funcionarios y Concejales, habrán visto esas experiencias, seguramente.

Durante el tiempo transcurrido, la gestión mestrista no quiso, no pudo o no supo solucionar el problema. Privatizó a las apuradas el servicio a cargo de la Crese (Córdoba Recicla Sociedad del Estado). Luego, claudicó una y mil veces ante las empresas prestatarias y el sindicato de recolectores, en detrimento de los vecinos.

Las concesiones precarias aumentaron los costos y no mejoraron los servicios. Ambos puntos son comprobables. El gasto municipal en el servicio de higiene ha subido, como lo muestran las ejecuciones presupuestarias. Al mismo tiempo, la satisfacción de los vecinos ha bajado y así lo demuestran las encuestas de opinión.

De remate, la gestión mestrista, abusando de la mayoría que tiene en el Concejo Deliberante, este año y sin ningún acuerdo con los bloques opositores, aprobó los contratos de concesión que obligarán a las próximas dos gestiones. Semejante decisión, tan demorada y, de pronto, tan apurada, debió ser, por lo menos, debatida.

Ahora, a 400 días de finalizar su segundo período, los funcionarios y concejales del oficialismo municipal, prometen y prometen que, a partir del 1º de diciembre, todo mejorará. Porque ese día iniciarán sus laborales las empresas que ganaron la licitación pública realizada este año.

Llama poderosamente la atención que los mismos funcionarios a cargo del tema, no hayan sido capaces de prever algo para minimizar el impacto negativo de esta transición que están padeciendo los cordobeses. Pedir al vecino que “aguante” hasta que la cosa mejore, es una falta de respeto y una confesión de ineptitud.

Si todo va bien, a un año y 10 días de finalizar su gestión de ocho años, El Intendente Mestre dará la solución que prometió a los cordobeses como candidato en 2011 y 2015. “Nunca es tarde si la dicha es buena”, dice el refrán. Por ahora, sabemos que es tarde, muy tarde. Respecto a la dicha, está por verse.

 

04 Noviembre 2018
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