12 de mayo, pensando en Córdoba

La ciudad / Hora cero, por J. Emilio Graglia

La semana pasada se supo cuándo elegiremos al gobernador de Córdoba, al vice y a los 70 legisladores que integrarán la Legislatura provincial. El 12 de mayo, los cordobeses iremos a las urnas para definir quiénes serán las autoridades políticas a cargo del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo entre el 10 de diciembre de 2019 y el 10 de diciembre de 2023.

Varias veces, desde esta columna de opinión, hemos abogado a favor de esta decisión y de su comunicación con la debida anticipación. Con razón, la oposición se la reclamaba al oficialismo. Así se hizo y es una buena noticia. La fecha de las elecciones no puede ser una variable de especulación para los gobernantes de turno.

Las elecciones provinciales se harán siete meses antes del vencimiento del mandato de las actuales autoridades. Es demasiado tiempo. Sobre todo, si hubiera un recambio del partido político al frente de la gobernación provincial. En ese caso, una transición de siete meses exigiría un gran equilibrio institucional.

Vale la pena recordar que, siendo gobernador, Ramón Bautista Mestre también llamó a elecciones provinciales siete meses antes de la finalización de su mandato. José Manuel de la Sota se las ganó y la transición gubernamental fue de diciembre de 1998 a julio de 1999. Desde entonces, Unión por Córdoba viene ganando las elecciones y, por lo tanto, las transiciones han sido sin sobresaltos.

Algunos han criticado (además de la fecha tan anticipada) el desdoblamiento de las elecciones. Sin embargo, el argumento de juntar todas las elecciones en un día, es antojadizo y desatinado. Se dice que ahorra molestias a la gente y recursos al Estado.

Votar (cada dos o cuatro años) no puede ser, jamás, una molestia. Es el primer derecho y el principal deber de un ciudadano en una democracia. Una posibilidad inigualable. Respecto a los recursos, financiar una elección no hace al equilibrio o desequilibrio fiscal de ningún país, de ninguna provincia o municipalidad.

A favor del desdoblamiento, permite que los electores se focalicen en cada elección, sin depender de otras consideraciones. El 12 de junio, los cordobeses podremos pensar en el futuro de la provincia, nada más y nada menos. Valorar las candidaturas y propuestas de cada partido o alianza y, sobre esa base, decidir nuestro voto.

Finalmente, en el caso particular de Córdoba, ese desdoblamiento es inevitable. Las autoridades provinciales se eligen mediante el sistema de boleta única. En cambio, en las elecciones nacionales se utiliza el vetusto sistema de siempre.

El punto de partida

La decisión fue comunicada por el presidente provisorio de la Legislatura, Oscar González, y el presidente del bloque de legisladores de Unión por Córdoba, Carlos Gutiérrez. Junto con ellos, estaba el legislador Daniel Passerini, uno de los principales referentes del delasotismo.

Obviamente, la decisión política fue del primer mandatario provincial, Juan Schiaretti, con el apoyo de todo el peronismo cordobés y de sus aliados. El dato no es menor. El marco de este anuncio es un oficialismo unido, con un liderazgo indiscutido, una estrategia definida y un objetivo claro: la reelección.

Si el gobernador Schiaretti es reelecto, Unión por Córdoba iniciará un camino hacia los 24 años al frente del gobierno provincial. Un récord. Sin embargo, la valoración ciudadana de la gestión provincial es alta. Todas las encuestas lo demuestran y, según la experiencia, solamente el enojo lleva al cambio.

Del otro lado, se observa una oposición sumida en un internismo que no es nuevo, pero empieza a ser preocupante. La Unión Cívica Radical y el macrismo no pasan por su mejor momento. Los dirigentes nacionales del centenario partido han reprochado “mala praxis” a los referentes políticos del gobierno nacional, luego de haber perdido su representación en el Consejo de la Magistratura.

En Córdoba, las diferencias entre radicales y macristas data desde los orígenes mismos de la alianza Cambiemos. Nunca se entendieron como parte de un mismo proyecto político. Los macristas no han tenido participación en la gestión del intendente Ramón Mestre. La viceintendencia de Felipe Lábaque ha sido casi testimonial.

A eso se suma la disputa interna de la UCR por la candidatura a la gobernación. De un lado, el diputado nacional Mario Negri, y, del otro, el intendente municipal, Ramón Javier Mestre. Con sus debilidades y fortalezas, ambos tienen méritos suficientes para ser candidatos y no parecen dispuestos a resignarlas.

Finalmente, el futuro inmediato de Cambiemos se vuelve más imprevisible por la indescifrable posición de Luis Juez. El líder del Frente Cívico es uno de los dirigentes que mejor entiende la realidad política. Pero, sus fundadas aspiraciones a la gobernación (o la intendencia) podrían crear más problemas que soluciones.

En Córdoba, la imagen de Mauricio Macri es más negativa que positiva. Con la inflación, el aumento del desempleo y la pobreza, difícilmente el presidente de la Nación sea una carta ganadora para sus candidatos. Quizás, el desdoblamiento les convenga a todos.

 

02 Diciembre 2018
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