El perro que jugaba con mariposas

Nada fuera de lo común, por Manuel Esnaola

“Esquirlas como ladrillos atravesaron paredes (…) Las calles de la ciudad argentina, desolada, quedaron cubiertas con toneladas de escombros, cientos de grandes proyectiles y carcasas incrustadas en el asfalto o dentro de las viviendas”. El País, sábado 4 de noviembre de 1995

UNO
El sábado / estoy seguro / como cada 3 de noviembre / mi ciudad va a explotar / esto no es un apocalipsis / una novela de Cormac McCarthy / no hay lugar para la palabra escrita en medio del fuego / los papeles serán ceniza sobrevolando las calles / la metáfora / pongámosle / “las golondrinas se convirtieron en metal ardiente que se ensañaba contra las casas” / no tendrá ningún efecto en el mundo de las cosas / las cosas se caerán / la repisa / que sostiene mi colección de Larousse y los libros de barcos antiguos / se caerá / al suelo / el suelo perderá firmeza / cuando el mundo tira para abajo / es mejor no estar atado a nada / imaginen a los gendarmes / presidentes / gobernadores / en la city / la historia es conocida / por eso les cuento algunos detalles / que ustedes no saben / los albañiles abajo de mi casa / estaban tomando una coca con bizcochos / seguramente de la panadería Alcibar / lo sé porque puedo verlos desde la ventana / parlotean mientras la mezcladora hace lo suyo / prepara / por decirlo de algún modo / el material espeso para levantar las paredes / que en un ratito nomás se van a partir al medio / la Pocha y otras señoras del barrio están en la vereda / ejerciendo la inexplicable pero justa tarea de barrer las baldosas / charlan / todo esto antes de que la ciudad se derrumbe / les cuento esto / porque en las cosas mínimas hay una fibra / que se rompe para siempre / y entonces la Pocha ya no volverá a ser nunca más la Pocha / mi vieja ya no volverá a sonreír en el brindis de año nuevo / por miedo a que explote algún petardo / o que los perros reaviven su aullido desesperado contra la negrura del cielo / los albañiles que ahora sacan con una pala / a la manera de los maestros pizzeros / la materia para levantar las casas / ya no serán los mismos tampoco / habrán de replantearse / seguramente / para qué sirven las paredes en esta ciudad.

DOS
El Teo / el perro de la casa de los Gerlero / corre por todo el patio / da vueltas en círculo / no puede / pienso / que no puede estar persiguiendo su cola / no tiene / el bóxer / cola / persigue algo que rebasa su existencia / persigue el pánico / porque una nube negra está por venir desde la Fábrica Militar / a eso nosotros todavía no lo sabemos / pero el Teo sí / es un perro fiel y su instinto le dice que algo va a pasar / por eso cuando el Caco le grita / “¡Vení, Teo, ¿qué pasa?” / el Teo lo mira con ojos tristes pero extasiados / como diciendo / “¡rajá, boludo” / pero su lenguaje todavía es precario / y no puede más que recibir caricias / que nosotros le profesamos tratando de tranquilizarlo / que pobre Teo / se pone loco por cualquier cosa / juega con las mariposas pero nunca con la boca / no quiere / el Teo / comérselas / sólo quiere intentar tocarlas con sus almohadillas digitales / nunca con las garras / porque el Teo es un rufián del juego / un paladín del cariño / como todos los perros bóxer / pero hoy la cosa es al revés / el Teo la tiene clara / un estruendo sacude el patio de los Gerlero / aquella casa para jugar / donde con el Caco embocábamos la pelota en el aro / tirando desde el otro lado de la pileta / la casa / el patio / se sacude / y a los pocos segundos se estremece otra vez / se caen los vidrios / qué carajo pasa / el Teo ladra con fuerza / “¡rajen, boludos” / y la ciudad que se derrumba / en ese preciso momento / las vidrieras de la bicicletería “El Cairo” se hacen añicos / mi abuelo corta un salamín / se queja / porque se lo quieren llevar al campo / mi hermano pedalea con fuerza / para salir del patio de la ENET / pistea como un campeón / recorre la Avenida Savio / mientras las golondrinas de fuego se inmolan contra el suelo / los autos / se anulan unos a otros / en su misión de éxodo / un tipo se agarra el pecho / no sop6orta el bombardeo / cae al piso y mira por última vez las baldosas / negras / blancas / las baldosas / en las que yo jugaba a moverme como un caballo de ajedrez / mientras iba caminando hacia el Modesto Acuña / con el guardapolvo blanco siempre grande / para que dure otro año / el Modesto Acuña / donde ahora mismo una bomba se incrusta en la canchita de fútbol / y un arco se cae / y la ventana / desde la que me asomaba a mirar / mientras jugaba al elástico / a la primera chica que amé / la ventana / se cae / como los libros de barcos antiguos / y se convierte en un ojo negro / ciego / y el Teo / metido en el auto de los Gerlero / apoya la cabeza contra la ventanilla cerrada / su aliento opaca el vidrio / el Caco dibuja una eme desde la que se alcanza a ver a una señora llorando / preguntando qué pasa / qué cosa es la que explotó / y las nenas / “¡las nenas, Pedro!” / grita / “¿dónde están las nenas?”.


TRES
Cada año / desde que escribo en este diario / cada noviembre / escribo una columna para recordar las explosiones de Río Tercero / es inevitable / mirar la conferencia de prensa de Menem / está en YouTube / donde les dice a los periodistas / que “se trata de un accidente y no un atentado” / y que ellos “tienen la obligación de difundir esta palabra” / es inevitable / no pensar en la Pocha / que se murió soñando con los petardos que los niños tiraban en la cuadra / recuperando / cada vez que un rompeportones reventaba el silencio de la noche / la memoria de la ciudad derrumbada / es inevitable / pensar en el Teo / que ahora pertenece menos a la vegetación y la tierra que a la memoria de mis amigos / en aquel perro de ojos tristes / pidiéndonos a gritos / en su idioma canino / que rajemos / que se venía algo heavy / Teo querido / Menem sigue vivo / aunque parezca un muñeco de cera / sigue vivo y en libertad / las mariposas del patio de los Gerlero / obstinadas en su monarquía de veinticuatro horas / se pasan el relato de generación en generación / como una mitología / la del perro que jugaba con mariposas / perdón / Sr. Director / sé que me excedí en los caracteres / pero le aseguro que es muy difícil / escribir con palabras de este mundo / que partió de esta ciudad un barco / llevándonos.

30 Octubre 2018
Whatsapp
© 1997 - 2018 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar