Ninalquin

Ecos de mañana | Por Andrés Nieva

Escuchá Ninalquin en su versión audiocuento

Biografía mínima

No soy un biógrafo, apenas un entusiasta editor amateur y un puñado de escritos condenados a esfumarse. Aquí voy a escribir una biografía mínima de Ninalquin.
Mientras pulso el teclado y una a una las letras van transformándose en texto, hago la siguiente pregunta:

¿Quién es Ninalquin?

Nació en 1934, por un hecho fortuito dio su primer alarido en Córdoba Capital, bajo el nombre de Mario Altamirano. Luego la familia se marchó a Minas y para ser preciso al paraje Ninalquin. El poeta hizo suyo el vocablo Comechingón y lo eligió como seudónimo, significa semejante al fuego.

Sus primeros textos los escribió en cuadernos que él mismo creó con los papeles de bolsas de harina. Fue pastor de ovejas y en los ratos que podía miraba el paisaje, imaginaba los versos que se le venían a la mente.

Su primer poema lo escribió antes de los veinte. Luego trabajó en la construcción, postergó la escritura hasta que la cal de Malagueño hizo mella en su frágil salud.
En Villa Dolores, fue bañero de la pileta municipal, inspector de tránsito y oficinista.

Con ahorros publicó su primer libro, edición de autor al que llamó Tierra baya, fue el motor de arranque para las publicaciones que le siguieron.
En 1967 con ayuda de compañeros de trabajo edita la revista bimestral de poesía que llamó Provincia que él mismo tipea en su máquina de escribir como un mimeógrafo. Editó su revista por cuatro décadas. Las repartía en su bicicleta, desde el barrio Los Olivos cruzando el canal y las enviaba por carta a diferentes continentes. El primer número de Provincia se vendió a 0,10 centavos.

Nelva de Tula le hizo las letras góticas de la tapa y Marcos Silva, le ayudó a tipear cada esténcil como dos mimeógrafos entusiastas.

En Wikipedia, encontré sobre el mimeógrafo:
El mimeógrafo o polígrafo, llamado también a veces ciclostil, es un instrumento utilizado para hacer copias de papel escrito en grandes cantidades (se solía utilizar en colegios). Utiliza en la reproducción un tipo de papel llamado esténcil.
Un prototipo de máquina de impresión simple fue patentada el 8 de agosto de 1887, por Thomas Alba Edison en los Estados Unidos. Fue utilizado por primera vez en 1887 por Albert Blake Dick, (Edison le vendió este aparato al Sr.Dick) quien fue licenciado por Edison para la producción de la nueva invención.
La máquina fue perfeccionándose, manteniendo entretanto su simplicidad de manejo, incorporándose una pequeña rotativa manual que permitía una rápida reprografía de diversas copias.

Volviendo a la biografía mínima de Ninalquin, las primeras revistas las hizo de esta forma en una lata de dulce de batata y las siguientes en una máquina de escribir que le faltaban cuatro teclas y que una vez terminado el proceso las letras que faltaban las escribía a mano.

Sus máquinas de escribir fueron una Remington y luego en una Olivetti 48. En el primer número editó poetas laureados como desconocidos. Recibió correspondencia de muchos países, España, Italia, Japón…

Con 80 años cumplidos, tuvo otra inquietud y le dio forma. Creó otra revista de Poesía a la que llamó Octogeranio. Unión de la edad y la planta.
En la feria del libro de Villa Dolores, lo escuché leer en una mesa de Poesía y fue como hablar con él.
Ninalquin es Literatura.

Andrés Nieva

(Villa Dolores, Córdoba, 1973) Publicó Love will tear us apart (Ediciones Diatriba, 2011), Los diarios robados (Postales japonesas editora, 2012), La casa con tres patios (Ediciones Diatriba, 2014), Poemas nocturnos (Llanto de mudo, 2015), Antes que se pierdan (Postales japonesas editora, 2015), La electricidad de la anguila, (Postales japonesas editora, 2016), Empleado de feria, (SinEditorial, 2017), Hotel de aliens (SinEditorial, 2017), Ninalquín (SinEditorial, 2017), Once, con ilustraciones de Victoria Demaría, (SinEditorial, 2018), El alfabeto de la lluvia, (Narvaja editor, 2018).Dirigió la editorial Textos de Cartón 2009-2016. Lleva adelante Postales Japonesas Editora desde 2010.

Poeta de lo cotidiano, lo emotivo y lo sutil, Andrés Nieva nos presenta en esta ocasión un díptico sobre dos vidas, que sirven como muestra de estilo: una gatita que es adoptada por una pareja y un poeta secreto del Valle de Traslasierra. Dos excusas para escribir sobre el paso del tiempo y sobre lo mágico e invisible que sucede mientras gastamos nuestros días entre trámites, compromisos y obligaciones.

El audiocuento es una realización de “Staff de Cuentos Criollos”

@cuentoscriollo

07 Febrero 2019
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