Fin de fiesta

La 34 edición del Festival Internacional de Mar del Plata ratificó la calidad del encuentro, que volvió a reunir lo mejor de la región y el mundo

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata cerró el domingo su 34 edición del mejor modo posible con el estreno internacional de “The Irishman”, la esperada película de Martin Scorsese financiada por Netflix que, a juzgar por los primeros comentarios, no defraudará a sus seguidores pues parece estar a la altura de sus mejores clásicos (el jueves, se estrenará excepcionalmente en algunas salas de nuestra ciudad en una de las pocas posibilidades que habrá de verla en las condiciones que merece). Fue un cierre acorde a una programación que, pese a las restricciones económicas que derivaron en una cantidad acotada de películas, estuvo a la altura de la mejor historia del festival, sobre todo en los últimos años, donde bajo la dirección de Cecilia Barrionuevo logró consolidar una apuesta singular por el riesgo y los nuevos descubrimientos sin descuidar la vocación que siempre tuvo por traer a la ciudad feliz las últimas obras de los maestros que durante el año supieron brillar en los principales festivales del mundo.

Fue el caso del portugués Pedro Costa que, con “Vitalina Varela”, confirmó la constante evolución de una obra que lo posiciona entre los autores imprescindibles de la historia del séptimo arte y por tanto hubiera merecido el premio mayor de la Competencia Internacional, cuyo palmarés final reflejó sin embargo la gran calidad que mostró la sección. El Astor de Oro al Mejor Largometraje quedó finalmente para la española “O que arde”, de Oliver Laxe, un acercamiento sensible al amor filial y la experiencia de la estigmatización en una cultura cerrada de un pequeño pueblo enclavado en las montañas gallegas, filmada con una notable fotografía, que también mereció el premio a Mejor Guión de la sección, compartido por el director con el argentino Santiago Fillol, y la distinción de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina. El reconocimiento para Costa vino con el Astor al Mejor Director, que el jurado también decidió otorgar a la alemana Angela Schanelec, que con “I Was at Home, But” ofreció la película más misteriosa y sugestiva de la sección.

Por cierto, “Vitalina Varela” mereció el reconocimiento a un grande de la obra de Costa: el entrañable Ventura, que protagonizó “Juventud en marcha” (2006) y apareció también en “Cavalo Dinheiro” (2014), se llevó con justicia el premio a Mejor Actor de la competencia; mientras que el de Mejor Actriz fue para la tucumana Liliana Juárez por su labor en la película argentina “Planta Permanente”, de Ezequiel Radusky, muy merecido por su impecable interpretación de una empleada de limpieza de un ministerio público cuya vida interna cambiará radicalmente ante la asunción de una nueva gestión (Planta Permanente fue, por cierto, uno de los filmes argentinos destacados en el festival por su capacidad de reflejar el presente que vive nuestro país). El Premio del Público fue, finalmente, para el melodrama “A vida invisível”, del brasileño Karim Aïnouz, una impecable reconstrucción de época que narra la odisea trágica de dos hermanas criadas bajo una sociedad patriarcal.

La Competencia Latinoamericana también ofreció un palmarés compartido pues el premio a la Mejor Película fue tanto para la brasileña “A Febre”, de Maya Da-Rin (que se llevó además el Premio Jurado de Crítica Joven), como para “Nunca subí al Provincia”, del chileno Ignacio Agüero, que estuvo presente en el festival. “Estoy muy contento por este premio, agradezco al jurado y al festival (…). No puedo dejar de notar que aquí la gran mayoría de los espectadores tiene sus dos ojos. Lo digo porque la policía de mi país tiene la orden del presidente, Sebastián Piñera, de dispararle a los ojos de los manifestantes que están en la calle para protestar”, dijo el director chileno al momento de recibir el galardón. No se trató de una excepción, pues las intervenciones de directores, actores y productores sobre la situación regional en las proyecciones de sus películas fueron el lugar común en esta edición de Mar del Plata, que naturalmente fue un centro de resonancia del momento político que vive Latinoamérica.

El otro gran director chileno de la sección, José Luis Torres Leiva, mereció una Mención Especial del Jurado por su película “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, un bello y emocionante ensayo sobre el amor estructurado a partir de la relación de dos mujeres, una de las cuáles padece cáncer. El Mejor Corto Latinoamericano fue a su vez para el filme brasileño “Plano controle”, de Juliana Antunes.

En la Competencia Argentina, el mejor largometraje fue “Angélica”, de Delfina Castagnino, mientras que “Hogar”, de Maura Delpero, se llevó también una Mención Especial del Jurado y el premio no oficial a la Mejor Película de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica. Vale destacar aquí el premio a Mejor Cortometraje para la última obra de la cordobesa Agustina Comedi, “Playback. Ensayo de una despedida”, que también se llevó el mismo reconocimiento de CINE.AR. Otra película cordobesa, que no estaba en competencia, recibió además un doble reconocimiento: “Venezia”, de Rodrigo Guerrero, fue considerada como la Mejor Película del Panorama Argentino por parte de La Haye Media y Pomeranec Sonido.

Por fin, para cerrar la sección, por primera vez se entregó el Premio José Martínez Suárez al Mejor Director de la competencia nacional en homenaje al legendario presidente honorífico del festival, que quedó para las directoras Laura Citarella y Mercedes Halfon por el filme “Las poetas visitan a Juana Bignozzi”, centrado en la imprescindible escritora argentina del título.

Claro que la lista de galardones no expresa cabalmente la riqueza múltiple del festival, que en sus secciones paralelas mostró verdaderos tesoros como la retrospectiva en 35 milímetros de John M. Stahl, un cineasta fuera de toda norma que ratificó la profundidad crítica que supo alcanzar el cine clásico de Hollywood, además de reunir las últimas obras de grandes cineastas contemporáneos como Dan Sallitt (que estuvo presente en el festival), Werner Herzog, Marco Bellocchio, Bruno Dumont o Albert Serra, entre muchos otros invitados a una verdadera fiesta del cine en la ciudad feliz.

 
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