Cuello y Bialet

El centinela ciego | Por Leandro Calle

Una editorial inteligente sabe cómo juntar dos personas talentosas. Este es el caso de Editorial Comunicarte que acaba de publicar “Casi leyendas que van de boca en boca”. Textos de Graciela Bialet e ilustraciones de Jorge Cuello. Ambos artistas tienen una destacada trayectoria en el campo de la literatura infanto juvenil. Estas “casi leyendas” están agrupadas en cuatro volúmenes en referencia a los cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego. Estos elementos provienen en occidente a partir del pensamiento presocrático y tienen en Empédocles, el filósofo griego, su impulsor. Entre otras muchas cosas, Empédocles decía que estos cuatro elementos estaban en constante movimiento.

Algo similar fundamenta Graciela Bialet en la contratapa y en el título: “…son CASI ya que muchas de las historias que aquí cuento, han circulado DE BOCA EN BOCA hasta llegar a mis oídos y entonces las re-escribí mezclando tradiciones y fantasmas, lugares y paisajes, para divertirme junto a los lectores con esos relatos. Y también son CASI…porque algunos cuentos, que aquí se incluyen, germinaron a partir de historias populares o tradiciones o hazañas en lugares emblemáticos como La Cañada de la ciudad de Córdoba…” Es decir que estas historias, leyendas y cuentos populares, al igual que los elementos, están y estuvieron en constante movimiento y recreación. La importancia de la re-escritura tiene que ver con el carácter vivo de la literatura y el arte, el incesante y constante palimpsesto.

Para Bialet, la literatura es algo vital y esa vitalidad tiene que ver con el libro y la lectura que también deben estar en movimiento. La cristalización de las leyendas en un libro es el momento de un proceso, no son la finalización de un trayecto. Esas leyendas que han pasado de boca en boca, pasarán de libro en libro, de mano en mano, de padres/madres a hijos/as para seguir ese misterioso camino de la vida que es como el agua de un río que pasa y pasa. La captación de ese “algo” vital es lo que importa y de eso vienen a dar cuenta Cuello y Bialet. No la literatura como un moño final, una condecoración, un resultado, sino la permanente re-escritura en la urdimbre del mundo que no es otra cosa que la escucha, el estar despiertos y atentos, donde volver a leer y volver a escribir es volver a escuchar.

Los cuatro tomos, están ilustrados por Cuello a modo de viñetas en las que los lectores pueden ir descubriendo pequeños e intensos detalles. La articulación entre cada “casi leyenda” y la ilustración exige un lector cómplice y despierto, un lector que se atreva a hundir las manos en el barro caos cosmos de la creación literaria. Y es este tipo de lectores, que busca desde hace mucho, tanto Bialet como Cuello. Un lector activo. Y este es un punto a destacar, porque el facilismo y la pasividad están al orden del día tanto en la literatura infantil como en la literatura para adultos. Jorge Cuello, interviene cada una de las “casi leyendas” de manera original.

Aparece por ejemplo una cabra en “degradé” que baja del margen superior izquierdo hacia el margen inferior derecho, una “escaleracabra” que llena toda la página y nos introduce en su mundo de tenacidad y piedras; hay un sapo que cae de la misma manera pero entre medio del texto de la “casi leyenda”; otras viñetas aparecen en los costados, en el centro, arriba, abajo. Así como hay una urdimbre en la palabra que termina siendo unificada por Bialet, hay en Cuello un desorden vital que posee su cosmos, su orden “cuelliano” que es la vitalidad misma. Cada uno de los textos está precedido por un epígrafe que referencia a un escritor o poeta preferentemente de Córdoba. Otra vez estamos frente a la trama, al tejido de algo que es escrito por un nosotros, la literatura como algo de todos y todas.

Y en este sentido de la pertenencia y la re-escritura hay algo que es fundamental. Quien vaya a buscar princesas y reinas, príncipes y reyes, castillos y palacios “a mal puerto va por yerba”. Bialet en su re-escritura se nutre de la cultura popular argentina. Aparecen los fantasmas de la Cañada, la Salamanca, pajaritos como el churrinche, y variadas tradiciones populares de nuestra tierra contadas claro con una pluma excepcional. Frente a la literatura trasplantada que suele copar una gran parte de la literatura infantil, este libro, estos cuatro libros, se vuelven necesarios.

 
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