Mujer, a 25 años de la Declaración de Pekín

Derechos de género | Por Lino González

2. Poder y toma de decisiones

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Pekín en 1995 supuso un hito en el modo de abordar los derechos humanos de las mujeres. Continuamos con la serie de notas donde evaluamos las expectativas de la reunión de Pekín, confrontadas con las realizaciones.

La cantante Lidia Damunt afirmaba en su canción “La caja”: «Este cuerpo está cansado/ de vivir tan encerrado/ dentro de esta caja grande/ que se llama patriarcado». Y concluía en el estribillo: “Vamos a romper la caja en 1.000 pedazos”. Las restricciones de esa caja metafórica no se han roto aún en pedazos, a pesar de que en los últimos años se han producido cambios significativos en el acceso y el ejercicio del poder por parte de las mujeres. El número de parlamentarias, por ejemplo, ha ido incrementándose en casi todos los países, aunque los ministerios y las jefaturas de Estado y de gobierno siguen estando ocupados principalmente por hombres. Ocurre igual en la mayoría de organizaciones públicas y privadas, desde las universidades hasta las empresas.

El nombramiento, por Joe Biden, de Kamala Harris como candidata a la Vicepresidencia de los Estados Unidos la ha convertido en la primera mujer de color que podría ocupar ese puesto. Otras políticas estadounidenses –algunas de color– se están forjando también una sólida carrera política. En el documental “A la conquista del Congreso se muestran las campañas de cuatro políticas demócratas para lograr ganar las primarias antes de las eleciones de 2018: Alexandria Ocasio-Cortez, Amy Vilela, Cori Bush y Paula Jean Swearengin. Todas ellas, curtidas en el activismo de base y en el ala izquierda demócrata, competían contra políticos hombres, con una larga trayectoria y posiciones políticas más conservadoras dentro de partido. Sólo Ocasio-Cortez, una de las estrellas políticas emergentes de EEUU, lograría la victoria y se convertiría finalmente en congresista. Las mujeres ocupan solo un cuarto de los escaños del Congreso norteamericano.

Sobre las barreras que las mujeres deben superar para alcanzar el poder y las dudas que deben despejar sobre su capacidad por el siempre hecho de ser mujer, habló Ellen Johnson Sirleaf, la primera presidenta electa de Liberia y de África –entre 2006 y 2018–, en una entrevista con la BBC. Recuerda sus 12 años como presidenta, la violencia de género que sufrió en su matrimonio y las heridas que dejó en Sierra Leona la terrible guerra civil.

En muchas sociedades, el nacimiento de una niña no se considera una buena noticia. En países como China o India la proporción entre hombres y mujeres está desequilibrada tras décadas de aborto selectivo de niñas o incluso su homicidio a causa del género una vez que las pequeñas han nacido. En otros muchos Estados, las niñas están sometidas desde su nacimiento a un trato desigual respecto a sus hermanos varones en el acceso a la educación, la carga de trabajo doméstico o la capacidad para decidir cuál va a ser su futuro, forzadas en muchos casos a contraer matrimonio sin haber cumplido la mayoría de edad.

El documental “I am girl se ocupa de siete adolescentes, entre los 17 y los 19 años, de EEUU, Australia, Camboya, Afganistán, Camerún y Papúa Nueva Guinea, mostrando sus vidas cotidianas y contando sus experiencias sobre la desigualdad de género, los abusos, el trabajo y su acceso a la edad adulta.

El mismo enfoque del documental de la BBC “All that Stands in the Way”, que nos muestra las vidas de cuatro adolescentes que tratan de encauzar sus vidas en países tan dispares como Jordania, Lesotho, Islandia y Reino Unido. Aunque todas ellas enfrentan una desigualdad estructural en las sociedades de todos esos lugares.

Según la última estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) habría 152 millones de menores que realizan trabajos considerados “esclavos”. El 50% de ellos, con edades comprendidas entre los 5 y los 11. La mayoría, unos 88 millones, son niños, y 64 millones son niñas. Suelen desempeñar trabajos relacionados con el sector primario. Ellas suelen encargarse de trabajos domésticos además de colaborar en los trabajos agrícolas. La fotógrafa Ana Palacios ha desarrollado un proyecto fotográfico documentando las vidas de algunos de estos menores en África, el continente que más “niños esclavos” concentra. En paralelo, rodó un documental titulado “Niños esclavos. La puerta de atrás” en el que se cuentan sus historias y se explica la labor que llevan a cabo varias ONGs para ayudarlos a recuperarse de las secuelas físicas y psicológicas.

Una de las industrias más rentables a escala global es la de la prostitución. Es un negocio tan lucrativo porque, en buena medida, se basa en la trata y en la explotación de mujeres y niñas coaccionadas mediante diversas formas de violencia física y psicológica. En muchos casos, la trata de mujeres se inicia cuando son menores, convertidas en esclavas sexuales. El documental “Finding Home” cuenta la historia de algunas niñas camboyanas que sufrieron la trata de personas con fines sexuales. Las legislaciones de Estados como Tailandia o Camboya, afirman los expertos internacionales, han mejorado en los últimos años para tratar de proteger a las víctimas de esclavitud sexual, aunque esos países siguen siendo aún importantes destinos para el turismo sexual pedófilo, además del comercio sexual vía Internet.

(Continuará en el próximo suplemento GÉNEROS)

 
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