Marcelo Bielsa y sus enseñanzas

Personajes | Manuel Sánchez Adam

Observo a Marcelo Bielsa y se me cae una lágrima. Es que escucho una visión de mundo con características que tocan la coherencia y la humildad. Actualmente, estos dos atributos no abundan, y menos si nos referimos al futbol (que, por otro lado, no será motivo exclusivo de este escrito).

Hace pocos días “el loco”, como se lo conoce en la jerga popular, cumplió 65 pirulos, y no tuvo mejor regalo de cumpleaños que el ascenso a la Premier League, con el Leeds, equipo que dirige hace un par de años. A este hecho se le suma un aliciente trascendental: el conjunto inglés no jugaba en primera división hacía 16 años.

Bielsa, con su trayectoria y recorrido, demuestra una vez más que el resultado en la vida es un mero acontecimiento y que, por el contrario, el proceso y el camino es lo que debiera ponderarse. Su honestidad y trabajo dicen mucho de él, cada vez que da notas a la prensa, enseña y todos aprendemos. Todos.

A menudo, en las conferencias, el ex técnico de la selecciones argentina y chilena habla continuamente del éxito y el fracaso, sosteniendo que el primero es una mera excepción en todos los sujetos, porque la mayoría se esfuerza y trabaja a diario en busca de alguna satisfacción, que pocas veces llega. Esta crítica de Bielsa es interesante: él mismo, también, sostiene con énfasis, que los que hoy lo felicitan por considerarlo un ganador debieran analizar su historia con mayor detenimiento. Aquí, dice, hallarían más derrotas y fracasos que meras victorias.

No obstante, este entrenador explica, mediante el fútbol, una maquinaria socioeconómica y cultural que presiona y asfixia, dando por terminado un hecho cuando se obtiene un resultado -en este caso, el logro de su equipo- para ya obligarlo a pensar en el futuro. Sin embargo, frena y sostiene, sin vacilar ante la mirada de los periodistas: “Dejemos que este logro tenga su curso natural, luego veremos. Hay que darse tiempo”.

Bielsa no se deja avasallar por el exitismo, porque bien sabe que no es una costumbre, sino, tal como puntualizamos anteriormente, una excepción a la regla en todo ser humano que habita esta tierra. En suma, otra de las enseñanzas que nos deja en un nuevo aniversario de su nacimiento se relaciona con lo perjudicial que puede llegar a ser, para una persona, la búsqueda de “atajos” cuando se quiere lograr un fin. El atajo, indica, no nos lleva a nada; y en el caso que nos conduzca a algún premio personal, será una casualidad, ya que por lo general esto no es así.

Estas referencias a los dichos de Bielsa son saludables. Entre la pandemia y la incertidumbre, necesitamos a un tipo con conceptos y definiciones claras, de lo que significa emprender un camino que no siempre lleva a obtener algún resultado positivo.

Cabe, entonces, un espacio para “el loco” que, “sin filtro” y más allá de sus logros, nos baja a lo cotidiano y comprende los avatares y problemáticas que estamos transitando, advirtiendo los peligros de un discurso neoliberal y exitista que pulula y del que nadie parece hacerse cargo.

 
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