“Soja en las banquinas”,de Adrián Savino

Novelas Cordobesas
por Susana Chas
Especial para HDC

Adrián Savino nació en Córdoba en 1971; es licenciado en Comunicación egresado de la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó un libro de poemas “Canciones de sed” y la novela “Crónica de un rocho”. Participó en las antologías de relatos “Carne” (La Creciente) y “Diez Bajistas” (Eduvim). Participó junto a Martín Kohan en la segunda edición del Festival Internacional de Literatura de Córdoba, dialogando sobre “La Literatura: espía de la realidad”, eslogan del Festival.

La nouvelle “Soja en las banquinas” lleva el siguiente epígrafe: “Nothing but the dead and dying back in my Little town, Paul Simon”. El autor elige, para esta novelle, una narradora-protagonista que vuelve a su pueblo rural, Isla, por la enfermedad y muerte de su padre. Compra un cuaderno para volcar sus impresiones, y contar cuanto le ocurre. Comienza a escribir el 10 de febrero y concluye el 28 de marzo.
“La idea era escribir solamente de mí, pero no es tan simple. Me leo y a cada rato aparecen los otros…” Poco a poco se va reencontrando con la gente, pero le llama la atención una pareja: José y Elena Chirino. “Él tenía un ojo de cada color, marrón y celeste, y ella un pañuelo en la cabeza”, anota en su diario. Andy escribe como habla; su lenguaje es coloquial, pleno de oralidad. Elena la invita a sumarse a Las Caminantes “un grupo de mujeres que hacen paseos a pie por las afueras del pueblo dos veces por semana.”  Cuentan fragmentos de vidas, casi todas son señoras de alguien; salvo Mirta, la peluquera del pueblo. Elena le refiere el origen de las caminantes y las otras le piden que Andy les cuente algo de su vida y ella les relata su vida de “jipi”, viajando por todo el continente con Leo y su platería artesanal.
Andy tiene un romance vulgar, por aburrimiento, con Chirino, de quien dicen las mujeres que es “un profesional de la mentira”. Su escapada con Chirino sirve para describir los pueblos que atraviesan. Con la narradora espiamos la vida mezquina, chata, de un pueblo rural; sus intereses, sus personajes, los chismes de las mujeres, los comentarios que se hacen de la política, de la economía; el enfrentamiento del campo con el gobierno por las “retenciones” (que a ella no le interesan). Andy escribe en su diario: “Año y pico ya, increíble… más de veinte van a hacer de cuando me había prometido no volver a vivir en Isla, y acá estoy de nuevo. Este pueblo no tiene que ver conmigo, no me da nada. Ni me acuerdo cuándo me dio. Ésta no puedo ser yo, me leo y no me reconozco…” Adrián Savino “espía, con mirada oblicua”, la realidad de un pueblo del interior. No hay héroes, ni hechos relevantes, pero cuanto acontece afecta de alguna manera la vida de la protagonista. Como la soja, que aparece en las banquinas, Savino escribe desde los bordes y sondea la vida y la psicología femenina en un pueblo de chacareros.

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