El empleo debe ser prioridad

EDITORIAL | Fundado el 9 de septiembre de 1997 Año XXI / Número 5.430 / Lunes 24 de junio, 2019

El Instituto de Estadísticas y Censos de la Nación (Indec), ha recuperado su prestigio científico. Actualmente, nadie duda de la veracidad de los datos que recoge y publica. Tampoco de la información que periódicamente proporciona a los actores políticos y sociales y, en general, a la sociedad.

Sin dudas, se trata de un gran logro del gobierno de Cambiemos que dirige el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Después de años de oscurantismo estadístico, la revalorización del Indec debe ser valorada y destacada. No hay posibilidad de diseñar y gestionar políticas públicas efectivas si no se parte de un diagnóstico realista.

Dicho eso, los datos y la información del Indec vienen demostrando que la crisis económica y social de la Argentina es amplia y profunda. Nadie debería especular a partir de esta situación que tantas penurias produce a las personas y familias que menos tienen. La inflación y la recesión, en conjunto, han provocado un aumentado de la pobreza y del desempleo.

El número más reciente es el incremento de la desocupación del 9,1 al 10,1% en un año. Por primera vez, desde el tercer trimestre del año 2006, el porcentaje supera los dos dígitos. Además, aumentó la subocupación del 9,8 al 11,8%. Esto significa, ni más ni menos, que hay unos 4.200.000 argentinos con problemas de empleo.

Esta realidad es la única verdad. Tan verdadera como lamentable. Al respecto, se pueden dar muchas explicaciones y justificaciones. Es parte del debate público que toda democracia representativa requiere. No debe negarse. Todo lo contrario, es importante que se discuta la problemática y las maneras de resolverla.

Los funcionarios del gobierno nacional insisten en declaraciones que, a tres años y medio de gestión, parecen tardías. Hacer hincapié en la “herencia recibida” de los gobiernos kirchneristas, por un lado, o en la incertidumbre política provocada por la campaña electoral, por el otro, es inconducente a los fines de resolver los problemas públicos.

A diferencia de los oficialistas, los opositores no están obligados a dar soluciones. Sin embargo, tienen otros compromisos éticos y políticos. Sobre todo, cuando sus dirigentes ya ejercieron funciones públicas en otros tiempos. El deber de cualquier opositor serio debe ser formular propuestas alternativas.

Criticar es parte del quehacer opositor. Pero, si la oposición se limita solamente a la crítica, en nada contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos cuyo voto piden para llegar al gobierno. Es indispensable que la generación de empleo sea una prioridad en la campaña electoral, superando las estratagemas electoralistas.

24 Junio 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar