Amazonas, fuego y complicidad

Editorial | Opinión 

De pronto, una alarmante noticia se ha impuesto a través de los medios de comunicación y de las redes sociales, a lo largo y a lo ancho del mundo. Los incendios en el Amazonas y la devastadora destrucción de ese gran reservorio natural del mundo entero que comparten Brasil y otros países de la región de América del Sur, como Bolivia y Paraguay.

Como pocas veces, el tema ambiental o, mejor dicho, socio-ambiental, está sobre el tapete y forma parte de la agenda política y social. Se trata del cuidado del aire y de la preservación de biodiversidad, indispensables para la supervivencia de la especie humana. Ni más ni menos. Las causas están en discusión y los efectos son inconmensurables, por ahora.

Mientras tanto, el tema ha tenido repercusiones políticas e institucionales de gran envergadura. Entre otras, el presidente francés, Emmanuel Macron, se ha negado a suscribir el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, responsabilizando al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, por sus mentiras y falta de compromiso de cara a esta tragedia ambiental que amenaza al ecosistema mundial.

La irresponsabilidad del presidente Bolsonaro respecto al cuidado del Amazonas ya había sido advertida por países como Alemania y Noruega, insospechados de cualquier intencionalidad política. Sin embargo, nunca fueron atendidas por el mandatario brasileño.

Durante la campaña electoral que concluyó en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) del 11 de agosto, el presidente de Brasil sostuvo una activa posición política. Sus declaraciones a favor de la reelección del candidato de la alianza Juntos por el Cambio, Mauricio Macri, fueron reiteradas y muchas veces desmedidas.
La notoria imprudencia del primer mandatario del vecino país, fue más allá de cualquier límite razonable. En su temerario afán de favorecer las chances electorales del oficialismo argentino, advirtió sobre las nefastas consecuencias que tendría un triunfo de la oposición. Hasta habló de migraciones masivas desde Argentina a su país.

Ese mismo presidente, tan preocupado por la suerte política y electoral de su colega argentino, está demostrando una espeluznante incapacidad para solucionar el problema de los incendios en el Amazonas. Hasta ahora, se ha dedicado a negar o minimizar la verdadera causa de fondo: la deforestación que su gobierno favorece o, por lo menos, facilita.

El cuidado del ambiente requiere una dirigencia política que privilegie el bien común y no los negociados con las grandes corporaciones. Es lamentable pero la quemazón del Amazonas demuestra la complicidad de un mandatario adicto a un capitalismo incompatible con el desarrollo sostenible que promueve la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

26 Agosto 2019
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