Emergencia alimentaria y nutricional, ya

Editorial

A través de los medios de comunicación y de las redes sociales, minuto a minuto, muchos argentinos siguen la cotización del dólar. No es para menos, considerando que, después de las Paso, el primer y principal objetivo del gobierno nacional es estabilizar el precio de la moneda estadounidense. Algo tan necesario como insuficiente.

Mucho se insiste sobre la necesidad de un acuerdo entre el oficialismo y la oposición, particularmente el Frente de Todos, clarísimo ganador de las elecciones primarias. Un acuerdo político que calme a “los mercados”, esa entelequia de operadores financieros de la que, aparentemente, dependen las vidas de los ciudadanos comunes y silvestres.

Sin embargo, hay una realidad social que trasciende las mezquinas especulaciones de los mercados financieros. Millones de argentinas y argentinos, a lo largo y a lo ancho del país, sufren insuficiencia alimentaria y nutricional. Sin eufemismos, hambre. La situación es dramática y afecta muy particularmente a niñas, niños y adolescentes condenados a la malnutrición y sus inevitables consecuencias.

Ya no se trata del aumento del desempleo o de la pobreza, que son evidentes y están demostrados por las estadísticas oficiales. Se trata del hambre en la Argentina. Una vergüenza nacional para un país que produce alimentos y que no ha sido castigado por ningún cataclismo.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Iglesia Católica le ha solicitado al presidente de la Nación, Mauricio Macri, que su gobierno declare “en forma urgente” la emergencia alimentaria y nutricional. De esa manera, el episcopado argentino no hace más que reconocer “el severo aumento de la indigencia, la pobreza, la desocupación y la suba indiscriminada del precio de los alimentos de la canasta básica”.

Roberto Lavagna, candidato a presidente por Consenso Federal, ya lo había hecho. Ahora bien, con independencia de los autores de la iniciativa, es necesario que el gobierno tome una decisión al respecto, sin dilaciones. No es hora de deslindar responsabilidades ni de buscar culpables. Mucho menos de ventajismos electoralistas de opositores de turno.

El gobierno de Cambiemos debe actuar de inmediato. Es necesario y urgente que convoque a los referentes en asuntos sociales de los equipos de la oposición, así como hizo con los referentes en temas económicos. Junto con ellos, debe acordar y garantizar la provisión de alimentos básicos a las personas que sufren hambre, empezando por la atención de los más pequeños.

Es posible. Para hacerlo, puede y debe apoyarse en la inmensa red de organizaciones de la sociedad civil que ayudan a los más necesitados en todas las ciudades y provincias del país. No hay tiempo para especulaciones partidarias o electorales. Los mercados no lo harán.

02 Septiembre 2019
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