Tanta especulación no es buena

Editorial

El año que viene será un año electoral. Además de las elecciones de autoridades provinciales y municipales, los argentinos elegiremos a las personas que ocuparán la Presidencia y Vicepresidencia entre el 10 de diciembre de 2019 y la misma fecha de 2023. Así, daremos continuidad institucional al régimen democrático que recuperamos hace 35 años.

También se renovarán las cámaras del Congreso Nacional. En todas las provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), los argentinos elegiremos 130 diputados nacionales, con mandato por cuatro años (2019-2023). En Caba y las provincias de Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, se elegirán 24 senadores nacionales, con mandato por 6 años (2019-2025).

Las elecciones nacionales serán el domingo 27 de octubre. Falta, entonces, menos de un año. Más precisamente, 349 días. Eventualmente, si ninguna fórmula de candidatos a la Presidencia y vice obtuviese la mayoría requerida, habría una segunda vuelta: el 24 de noviembre.

Muchas cosas pueden pasar desde hoy hasta entonces. No sabemos si estamos entrando o saliendo de la crisis. Sin embargo, en medio de tantísimas incertidumbres políticas, económicas y sociales, tenemos una certeza: el cronograma electoral para las elecciones de presidente, vice, diputados y senadores nacionales. No es una obviedad ni una nimiedad.

En Córdoba, por ejemplo, nadie sabe cuándo serán las votaciones para elegir al gobernador y vice ni a los 70 legisladores de la legislatura unicameral. La definición depende de una decisión política que el mandatario provincial, Juan Schiaretti, tomará a puertas cerradas, considerando los beneficios políticos de Unión por Córdoba.

La especulación política del actual gobernador está dentro del marco legal vigente. Está claro que Schiaretti no está obligado a definir las fechas de las elecciones provinciales, todavía. Sin embargo, no se trata de una cuestión solamente legal, sino de una deficiencia institucional de la que saca provecho partidario.

En rigor, las elecciones provinciales deben hacerse entre los 180 y los 60 días antes de la finalización del mandato, o sea, entre el 10 de junio y el 10 de octubre. Luego, deben ser convocadas con una anticipación de 90 días. Por lo tanto, el titular del Centro Cívico podría convocar las elecciones provinciales entre el 10 de marzo y el 10 de julio.

La fecha de los comicios debería estar fijada en la ley electoral provincial, como sucede en el ámbito nacional. No lo está y es lamentable. Frente a eso, el Gobernador debería dar un ejemplo de madurez cívica y despejar la incógnita, lo antes posible. Porque tanta especulación política no es buena para las instituciones.

12 Noviembre 2018
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