Mala praxis

Editorial

La Unión Cívica Radical (UCR), como partido político, es el principal socio de la alianza Cambiemos. En el año 2015, el partido de Mauricio Macri hizo un acuerdo electoral con la UCR y con la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Propuesta Republicana (o el PRO, como comúnmente se lo reconoce) pudo, gracias a ese acuerdo con los radicales, ganar la territorialidad que no tenía hasta entonces.

Sin dudas, el aporte del radicalismo fue clave para posicionar a Cambiemos como una alternativa electoral. Puertas adentro del partido radical, el debate fue intenso. Algunos dirigentes recordaron que Raúl Alfonsín había dicho algo contundente respecto a las alianzas: “La derecha” era el límite y tenía nombre propio: Mauricio Macri”.

La mayoría de los radicales interpretaron que aquellas palabras del ex presidente eran parte del pasado y avanzaron. Ernesto Sanz fue el líder de ese proceso que hizo de la UCR el aliado del macrismo. En la fórmula presidencial, la acompañante de Maurico Macri fue Gabriela Michetti, una de las caras más visibles y representativas del PRO. Los radicales no estuvieron ni cerca de integrarla.

En el gabinete de Cambiemos, hubo dos ministros radicales, ambos oriundos de Córdoba: Oscar Aguad y Gustavo Santos. Otro cordobés, Mario Negri, ha tenido una destacada participación en la Cámara de Diputados de la Nación. Como presidente del interbloque que reúne a todos los Diputados oficialistas, Negri ha sido la voz cantante en defensa de los proyectos más importantes del gobierno macrista.

Desde los inicios de la gestión, los radicales se vienen quejando de la escasa o nula participación que tienen en las decisiones del gobierno de coalición. Según dicen, no son consultados y, a veces, se enteran por los medios de comunicación lo que hará el Poder Ejecutivo nacional. Para rematar, tienen que pagar los costos políticos de las equivocaciones cometidas.

En ese marco de descontento, se produjo un hecho inesperado. Las diversas fracciones del peronismo se pusieron de acuerdo y le quitaron la representación que los radicales tenían en el Consejo de la Magistratura. De ese mega-acuerdo peronista, fueron parte los diputados que siguen a Cristina Fernández y a Sergio Massa, incluyendo, también, a los diputados del peronismo “federal”.

Frente a ese hecho, los radicales pusieron el grito en el cielo. Mario Negri, el primer damnificado, ya que él se quedó afuera del Consejo de la Magistratura, lideró la expresión de enojo de la UCR. Sin medias tintas, los radicales acusaron al PRO de “mala praxis”. Es decir, de permitir, por desidia, impericia o negligencia, que los peronistas les arrebataran ese lugar a ellos.

Los radicales creen que el PRO los traicionó, en el marco del acuerdo con el peronismo para la sanción del Presupuesto 2019. Considerando que el Consejo de la Magistratura es el organismo encargado de la designación y remoción de los jueces federales, la mera sospecha es de una inusitada gravedad institucional. La clase política demuestra, otra vez, una irresponsabilidad monumental.

26 Noviembre 2018
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