La política argentina y la sombra del fracaso

Editorial

La política (y los políticos) han perdido la confianza de los ciudadanos. La Defensoría del Pueblo de Córdoba dio a conocer el alarmante dato que lo corrobora: 9 de cada 10 cordobeses desconfía de sus representantes. Puede apoyar o rechazar la gestión de tal o cual gobierno, pero, en general, desconfía de todos.

A 35 años de la recuperación de la democracia argentina, los principales indicadores socioeconómicos han desmejorado. Sin dudas, la vigencia de las instituciones democráticas es un logro que debe valorarse. Se trata de un punto de partida, una base para diseñar y gestionar políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas. Pero, también sin dudas, está claro que con la sola vigencia de las instituciones no alcanza.

Y se avecina un año electoral: en 2019 elegiremos al presidente de la Nación, al gobernador de la provincia, y a los 427 intendentes municipales y jefes comunales que tiene Córdoba, incluido el de la ciudad capital. También elegiremos legisladores nacionales, provinciales y locales.

El progreso del país, la provincia y sus localidades depende de algunos consensos mínimos entre las fuerzas políticas, oficialistas y opositoras. Es muy difícil que, ahora, se alcancen. Los procesos electorales sirven para marcar diferencias y no para alcanzar coincidencias. No se puede hacer en campaña lo que ni siquiera se intentó en gestión.

No habrá consensos durante las campañas. Nadie puede esperar semejante grandeza cívica de una dirigencia partidaria que se ha destacado por todo lo contrario. Frente a esta lamentable realidad, la ciudadanía debería exigir a los candidatos de todos los partidos o alianzas, como mínimo, propuestas serias. Es su derecho y, también, su obligación.

Los candidatos van a pelearse, inevitablemente. Pues bien, que esa pelea no sea una sucesión interminable de eslóganes que nada dicen, de chicanas para ensuciar a los contrincantes o de acusaciones cruzadas sobre culpas y culpables. Si van a pelearse, que sea por propuestas para salir de la crisis política, económica y social en la que estamos.

La falta de consensos políticos entre oficialistas y opositores es una muestra flagrante del estrepitoso fracaso de la política argentina, esa sombra que nubla su horizonte de futuro. Cualquier campaña electoral sin propuestas serias, sería una nueva muestra del mismo fracaso; otra razón para profundizar la pérdida de la confianza ciudadana en sus representantes.

Los que quieren seguir gobernando, deberían hacer alguna autocrítica y decir qué corregirán y cómo. Los que quieren llegar al gobierno deberían exhibir propuestas de superación y no limitarse a la oposición que nada bueno reconoce. Las campañas están en marcha; los ciudadanos esperan que no sigan fracasando.

 

17 Diciembre 2018
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