Cordones policiales

El Avispero

Cordones policiales

¡Buenas, queridos lectores! La semana pasada sobrevolaba yo los semi desérticos pasillos de mi casa (El Panal, Zzz… Zzz…), por donde transitan apenas algunos ordenanzas, compañeros que hacen la limpieza (tienen poco trabajo desde que se estableció la cuarentena) y algunos funcionarios que cubren los turnos de guardia, cuando me sorprendieron unas sirenas y unos ruidos en las cercanías. Asomada a uno de los ventanales de los pisos altos, pude contemplar el despliegue de los cuerpos policiales, que cruzaban móviles con las luces encendidas, desplegaban agentes y colocaban rejas móviles vallando las calles adyacentes al flamante edificio de la Legislatura.

Y semejante despliegue, además, era más impresionante, pensé yo, porque con el restablecimiento de la Fase 3 del aislamiento obligatorio no había ni un alma en las calles (entonces, ¿para contener a quién se ponían tantas vallas?); por otro lado, la sesión prevista para ese día en el recinto legislativo sería virtual y cada legislador -salvo unos poquitos- estaría frente a su computadora en sus respectivos domicilios, entonces ¿a quién se preparaban a defender los agentes policiales con tanto ahínco?

Hasta que un par de compañeros ordenanzas del Panal pasaron comentando el despliegue, y ahí se me disiparon mis dudas: “… no quieren dejar ni un cabo suelto, y aunque tengan a la gente en sus casas con la cuarentena estricta, se preparan por si explota una movilización espontánea: es que hoy van a aprobar el ajuste en las jubilaciones, y saben que no hay manera que eso no termine explotando…” Ah, dije yo, qué chicos precavidos… Zzz… Zzz…

Imágenes vacías

Un tanto afectada por los movimientos policiales del barrio, me hice un vuelo raudo hasta el Cabildo, para ver cómo lo estaban acicalando para la gran fiesta patria; en eso estaba cuando escuché, al pasar, el diálogo entre dos altas funcionarias de la Cultura municipal; digamos que las jóvenes estaban un tanto alteradas porque, como se dice en mi pueblo, había ido por lana y habían salido medio trasquiladas: le “pusieron muchas fichas” (dijeron) a un video institucional que filmaron, con gran producción (y presupuesto caro) por el día de los museos, mostrando las casonas históricas donde se reserva el patrimonio local, y esperaban que la película funcionara como fuerte difusión del área, pero hubo un “error estratégico en el guión”, porque todos los museos aparecen vacíos, sin un alma aunque sea en imágenes de archivo: ni unos pequeños de colonia de vacaciones, ni unos turistas, ni unos ancianos haciendo rondas de domingo, ni unos escolares, ni jóvenes enamorados de las cosas históricas… literalmente, casas vacías. Las críticas por el “mensaje” que el triste video trasmite no se hicieron esperar, y desde oficinas muy altas de La Muni. En fin, son funcionarios noveles, pensé yo, mientras volaba hacia la Plaza San Martín, tan vacía en estos días como los museos municipales de la peli… Zzz… Zzz…

Raimunda, la avispa (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

 
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