¿Para cuándo?

Judiciales | El ojo de Horus

Definitivamente algunos imputados y/o condenados tienen “coronita” para el Poder Judicial argentino. En octubre de 2015 la Cámara Segunda del Crimen condenó al ex intendente Germán Kammerath, a tres años y seis meses de prisión, por la causa Radioaviso. También fue inhabilitado a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Fue por el delito de “Negociaciones incompatibles con la función pública”; al principio de su gestión, por irregularidades en la contratación de un sistema de seguimiento satelital a los vehículos de la municipalidad de Córdoba.

La condena fue por unanimidad de los jueces y los jurados populares participantes. Por supuesto, los defensores casaron el fallo para que sea revisado por el Superior Tribunal, y en abril de 2018, o sea casi tres años después de la primera instancia, el TSJ confirmó la condena. Los defensores, entonces, presentaron un recurso extraordinario, para llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La gran mayoría de estas apelaciones son rechazadas, y Kammerath pudiese haber quedado detenido en ese momento. Pero, un “milagro” ocurrió. En junio de 2018, en pleno Mundial de Futbol de Rusia, el TSJ le hizo lugar al pedido, y desde entonces está a resolución de la Corte. Pasando en limpio: para Kammerath no hubo ni riesgo procesal ni “Doctrina Irurzun”, por el contrario, ya pasaron cuatro años y medio de su condena, y, por lo visto, más tiempo pasará... la pregunta se hace sola: ¿Y?, ¿para cuándo?

Firmes

Basta ingresar a la página del Ministerio Público Fiscal (MPF) y buscar los reportes diarios de la Fuerza Policial Antinarcotráfico, para enterarnos sobre operativos con detenidos y secuestros de drogas casi todos los días. Ya nada sorprende, en cuanto a quiénes participan y el modo en el que lo hacen, en lo que se conoce como “narcomenudeo”. Hace pocos días, por ejemplo, un padre, su hijo y su yerno fueron apresados por vender marihuana y cocaína con dos parilladas como pantallas.

O padres y mayores que usan a hijos y niños, incluso bebitos, para disimular o lo que desde hace bastante tiempo se implementó como servicio, igual que con los lomitos, o sea, los “deliverys”. Los operativos se llevan adelante en nuestra ciudad y en buena parte del interior provincial. Sobre la calidad de lo secuestrado, se llegó a incautar cocaína sin cocaína, y sí en cambio con polvos varios, usados para rebajarla y cortarla.

A la hora de los juicios, es frecuente ver en Tribunales audiencias colmadas de acusados, e incluso con varios integrantes de una misma familia que “comen” gracias a las drogas, y que terminan con condenas de tres o más años de prisión. En relación a los operativos con secuestros grandes, de muchos kilos de estupefacientes, son muy esporádicos, demasiado esporádicos. Lo cierto es que por estos días, en Córdoba, tanto la venta como el consumo de drogas continúan firmes.

 
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