Muy enojados

El ojo de Horus

Muy enojados

Cada vez que se plantea la discusión sobre el salario que cobran los jueces, la intangibilidad de los mismos, el no pago del impuesto a las ganancias -entre otros temas-  surgen rispideces y el malhumor se instala en la sociedad. En las últimas semanas, y luego del recorte del 45% que el gobernador Juan Schiaretti dispuso en sus haberes, los integrantes del Superior Tribunal de Justicia y de la Fiscalía General de Córdoba acordaron un aporte del 30% de lo que perciben mensualmente, en un gesto solidario ante la crisis provocada por el nuevo coronavirus. A ellos se sumaron ya una quincena de jueces y fiscales mientras que otros aportaron voluntariamente a la colecta de la  Asociación de Magistrados que supero los 5.000.000 de pesos, y que fueron donados a diferentes hospitales provinciales junto a otro millón de pesos entregado por la propia entidad. Pero las opiniones hostiles (superficiales en algunos casos) de algunos comunicadores pusieron a los magistrados a la defensiva.

Esto quedó manifestado en un comunicado crítico hacia "la prensa" y al mismo tiempo solidario para con la jueza de ejecución penal de San Francisco , María Teresa Garay, cuestionada días atrás por haber otorgado la prisión domiciliaria a un abusador que sufre una dolencia cardíaca. El propio presidente de la Asociación, Luis Paoloni, se quejó amargamente de las manifestaciones de algunos opinólogos quienes habrían usado desafortunados epítetos contra los magistrados. Lo cierto es que los ánimos se han recalentado y teléfonos que antes atendían ahora suenan sin ninguna respuesta. Los comunicados oficiales pasaron a ser la única expresión institucional por estos días. Podríamos pensar entonces que los magistrados de la Asociación están muy enojados.

El ‘Negro’ Ariel

La Cámara Cuarta del Crimen juzgará próximamente a un kiosquero que durante muchos años fue una presencia infaltable en el trajín diario de Tribunales II. El carrito de Juan Ariel Cejas estaba desde tempranito en el lugar de paso de empleados y magistrados, repleto de criollitos, pebetes, tortuguitas, termos con café con leche y un montón de golosinas. Era como una placita de pueblo, a la que todos iban a tomar algo, a charlar un rato y a matizar la mañana. Además, todos conocían al ‘Negro’ Ariel; simpático y conocedor de cada rincón de Tribunales, se movía sin pedir permiso. Por supuesto, con varios amigos, accedía a muchísima información de la que sólo circula detrás del telón y reservada para pocos.

Sin embargo, algunos hechos "raros" lo ubicaron en una zona de desconfianza y tuvo que mudar su carrito a un barcito en el exterior del edificio, sobre calle Artigas. Lo peor ocurrió hace once meses cuando denunciado por abogados quedó detenido por orden del fiscal Horacio Vásquez. Fue imputado por tres hechos de estafas reiteradas ya que habría aparentando "influencias" sobre jueces, haciéndoles creer a parientes de detenidos y acusados que tras el pago de determinadas sumas de dinero él podría interceder para favorecer a los imputados. Ahora y con viento a favor, será condenado a tres años de prisión y entonces podría recuperar la libertad. Pero pase lo que pase, la decepción y tristeza que muchos de sus (ex) amigos tienen en Tribunales es bien conocida. No entienden cómo pudiendo trabajar dignamente terminó portándose mal. En otras palabras: "mordió la mano que le daba de comer"… Así se podría resumir la historia del ‘Negro’ Ariel.

 
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