Otro ladrillo en la pared

El ojo de Horus

Otro ladrillo en la pared

Esta tarde muchos jóvenes marcharán por el Centro pidiendo que se haga justicia por el espantoso crimen de Valentino Blas Correas; uno como ellos, uno como tantos de los que desde hace una semana intentan salir del shock y la conmoción de toparse con la irremediable realidad. La investigación que encabeza el fiscal José Mana avanza ya con cuatro policías imputados, los dos hombres por el asesinato y las dos mujeres por encubrimiento y omisión de deberes.

Claro que nada ni nadie podrá revivir a Valentino, y a muchos más, víctimas del gatillo fácil en Córdoba. Mientras tanto, la Policía provincial sigue sin poder desprenderse de viejas costumbres que se remontan a los tiempos del Navarrazo y de la dictadura cívico militar, cuando hombres del D2 y del Comando Radioeléctrico salían de cacería por la ciudad secuestrando, robando, torturando y matando con absoluta impunidad. Ya en democracia, ni el radicalismo ni el peronismo cordobés le encontraron la vuelta a la formación de algunos efectivos, exaltados y enamorados de prácticas inadmisibles, y que le siguen dando vida a la sombra azul. La Policía de Córdoba necesita depurarse de manera ágil y efectiva, y entender que vocacionalmente es posible proteger y servir a la comunidad respetando la ley. Simular tiroteos, plantar armas y matar por matar deben ser, de una vez por todas, rémoras de tiempos indeseables. Esta tarde, muchos cordobeses marcharemos por Valentino… para que su muerte no sea otro ladrillo en la Pared.

Vuelta de campana

En los Tribunales de San Francisco, capital del departamento San Justo, se aprestan a condenar a Hernán Vietti Colomé. Se trata del veterinario que pasó de ser víctima de un robo y defendido por la gente de la ciudad a convertirse en un personaje extraño, que terminó acusado de planear el asesinato de un hermano. El 22 de septiembre del año 2017 Vietti Colomé mató en su veterinaria a Jorge Diep Jaider, un lumpen en decadencia que supuestamente había ido a robarle, armado con un cuchillo marca Tramontina. La primera versión era que se había defendido de un intento de robo. Sin embargo, la investigación del fiscal Alberione comenzó a transitar por hallazgos sorprendentes.

Finalmente, concluyó que aquella mañana Diep Jaider no había ido a robar sino a "manguear" a Vietti Colomé, quien lo había contratado junto a otro sicario para que mataran a su hermano Lucio, que vive en Santa Fe. Aparentemente, les iba a pagar 200.000 pesos para zanjar una vieja disputa por una herencia. Sin embargo, los malechores no sólo no cometieron el crimen sino que le avisaron a Lucio y le empezaron a sacar plata a Hernán. Esta situación habría generado mucha bronca en el veterinario -practicante de taekwondo- por lo que habría decidido "cortar por lo sano" golpeando y matando al incumplidor. Por estas horas,  Vietti Colomé podría ser condenado a no menos de 10 años de cárcel, poniéndole fin así a un caso muy parecido a esos barcos que no soportan las tormentas y terminan dando una vuelta de campana.

 
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