La trampa

El ojo de Horus

La trampa

En el Tribunal Federal 1 se desarrolla el tramo final del juicio al empresario riocuartense Atilio Mengo, la abogada María Pía Cardoso y otros doce imputados. Para la acusación se trata de un caso de criminalidad económica en su máxima expresión, con una estructura y organización que comprendió diferentes roles y que tuvo a Mengo –hábilmente- digitando todo.

Son hechos ocurridos en los tiempos del boom de la soja, cuando una modificación en la legislación permitió que pequeños productores con emprendimientos familiares de producción de granos, por ejemplo en granjas, se pudieran inscribir como monotributistas. Entonces, los ahora acusados le buscaron la vuelta a través de personas indigentes, a quienes hicieron inscribir como contribuyentes para ocultar a los verdaderos productores y poder así evadir cifras millonarias que en realidad eran vendidas en el mercado negro.

Nada librado al azar, todo consultado con especialistas y sabiendo perfectamente que lo que iban a hacer era ilegal, era un delito. Adulteraban la documentación y aceitaban las maniobras engañosas, mientras María Pía Cardoso reclutaba a los ingenuos “prestanombres”.

Para los fiscales Carlos Gonella y Facundo Trotta la prueba es contundente y por eso pidieron que doce de los catorce imputados sean condenados. Las penas más elevadas fueron pedidas para Mengo, ocho años de prisión, y para Cardozo, cuatro años y ocho meses. La tragedia argentina se cuela también inevitablemente en este caso, con una expresión que le calza como anillo al dedo: hecha la ley, hecha la trampa.

Otro más

Aún persiste la conmoción por el crimen del joven Valentino Blas Correas, con varios policías detenidos e imputados por el asesinato, y el posterior encubrimiento. Sin embargo, la fiscal Eugenia Pérez Moreno, se apresta a resolver la situación de otros dos policías acusados por el presunto gatillo fácil del que habría sido víctima José Antonio Ávila, de 35 años, en el populoso barrio de Villa El Libertador.

Ocurrió el sábado 4 de julio pasado, cuando el cuerpo de Ávila fue encontrado en el patio de una casa.Inicialmente se pensó que había ocurrido otro hecho de violencia urbana. Además, ningún policía había informado nada sobre un hecho así en el sur de la ciudad. Pero con el correr de las horas, dos policías quedaron involucrados e imputados por esta muerte.

Ambos cabos primero: Lucas Gonzalo Navarro, el más comprometido por homicidio calificado; y Sebastián Juárez, por encubrimiento agravado. Según la versión de la defensa hubo una persecución y al “fugarse” Ávila un desgraciado accidente sucedió con una puerta cerrada de apuro, que apretó la mano del policía Navarro, lo que provocó el disparo mortal. Según la investigación, en cambio, lo ocurrido habría sido intencional y por lo tanto las pesquisas se orientan hacia otro caso de gatillo fácil… Otro más.

 
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