Negocio para pocos

El ojo de Horus

Negocio para pocos

Las estafas en el impresionante negocio cerealero se multiplicaron en Argentina de manera brutal en los últimos años. Fraudes que van desde la evasión en el pago de impuestos hasta el vaciamiento de empresas dedicadas a la exportación de granos.

A principios de año conocimos la situación de la firma santafesina Vicentin S.A., un "pulpo" al que fraudulentamente le inyectaron millones de pesos desde el Banco Nación pero que dejó un tendal de acreedores, quienes tal vez no cobren nunca jamás lo que alguna vez vendieron de buena fe.

En Córdoba, el viernes pasado el juez federal Sergio Pinto de Bell Ville procesó a cinco integrantes de las firmas Sebastián Grimaldi S.A. y Leones Agropecuaria S.R.L. También les trabó embargos por 65.000.000 de pesos y ordenó la detención de Grimaldi, acusándolo de ser el jefe de una asociación ilícita.

La maniobra delictiva se puede entender con facilidad. Muchos productores vendieron sus cosechas a estos acopiadores y éstos, a su vez, lo hicieron a Vicentin. Si bien cobraron por estas millonarias ventas nunca pagaron a los campesinos. La prueba es contundente y desnuda la desprotección que tienen los productores, quienes quedan atrapados por la red de intermediarios y sin una entidad estatal que haga transparentes las ventas y dé garantías a quienes trabajan la tierra. Por esta razón, resultaría clave el regreso de la Junta Nacional de Granos, para acabar con estos delitos de guantes blancos.

Por eso, tantos cómplices mediáticos critican la realización de cambios estructurales, que además le permitirían al país el ingreso de dólares imprescindibles para nuestro desarrollo industrial. Lamentablemente, hay quienes piensan el negocio sólo para pocos.

Reacción fatal

En los tribunales de Río Cuarto y con jurados populares, comenzarán a juzgar este jueves a Valeria Olmedo, de 26 años, acusada de matar a su concubino, Julio César Pereyra, de 39 años, y con quien tenía tres hijas. El crimen ocurrió el domingo 12 de agosto de año 2018, cuando Pereyra estaba festejando su cumpleaños con amigos.

Aparentemente, la joven sufría maltratos por parte de su conviviente y la situación desembocó en un final trágico que aún hoy conmueve a los habitantes de Alejo Ledesma, en el sur provincial.

Según la prueba, en esa fiesta Pereyra agredió una vez más a su compañera y ésta, envuelta en un estado emocional descontrolado, agarró un cuchillo y se lo clavó en el pecho, propiciándole un certero puntazo que le provocó la muerte al hombre, ante el estupor de los presentes, testigos involuntarios del dramático desenlace.

Si bien Olmedo está imputada de homicidio calificado, que prevé como única pena la prisión perpetua, la acusación está atenuada por las circunstancias extraordinarias y -por lo tanto- la eventual condena sería no mayor a ocho años de cárcel, esto es, el mínimo del homicidio simple.

En definitiva, la joven mujer también era una víctima en esta trágica historia y el asesinato que cometió podría interpretarse como una reacción fatal.

 
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