Una maraña de encubrimientos

El ojo de Horus

El martes se cumplieron dos meses del crimen de Valentino Blas Correas y ayer, el fiscal del Distrito 1, Turno 3, José Mana, dispuso la imputación y detención de otros cuatro policías. Los cabos Quevedo y Martínez, el oficial ayudante Vélez y el agente Tolosa quedaron acusados de falso testimonio y encubrimiento agravado.

Hubo mentiras, un montón de mentiras para intentar ocultar otro caso de gatillo fácil en Córdoba. Dos de ellos declararon que un motociclista que había tenido un altercado de tránsito con los jóvenes que iban en el auto en el que viajaba Blas le había dicho que en ese vehículo iban delincuentes armados. Sin embargo, cuando ese testigo declaró en la fiscalía desmintió absolutamente esa versión.

Los otros dos policías dijeron haber visto que desde el Fiat Argo color blanco habían arrojado un bolso, o algo así. Pero gracias al registro fílmico de distintas cámaras de seguridad del sector por donde se trasladó el vehículo esta otra mentira también quedó al descubierto.

En resumen, ya son 16 los imputados: 13 de ellos policías, de los cuales 9 están detenidos. Fuentes de la investigación aseguran que las pruebas son sólidas y que más allá del espantoso hecho en sí mismo, lo que queda claramente expuesto son las falsedades testimoniales de los agentes de la fuerza policial para salvar a sus compañeros y obstaculizar el hallazgo de la verdad. Dicho en otras palabras, se está revelando una vergonzosa maraña de encubrimientos.

No eran malas personas

El 31 de octubre del año 2016, la ciudad de Leones se vio sacudida por un secuestro extorsivo impropio para esa zona del sur provincial. Cuatro delincuentes, fuertemente armados, habían irrumpido en la vivienda del empresario Javier Francucci exigiendo la entrega en un millón de pesos, pero, al no encontrar el botín, se llevaron a cambio a su pareja, María Gabriela Oliveto de 52 años.

Fueron dos días cargados de angustia y de negociaciones infructuosas, hasta que la mujer apareció abandonada sana y salva cerca de Pilar, en la provincia de Buenos Aires.

Próximamente, el Tribunal Federal 2 juzgará a cinco acusados de haber protagonizado aquel "blooper" surgido de un dato trucho. Aparentemente, el novio de la mujer, Francucci (detenido en su momento por presuntos vínculos con una banda dedicada al robo de camiones), había comentado que tenía un millón de pesos en su poder tras haber cerrado un negocio. Ese comentario llegó –aparentemente- al oído del hijo de un ex socio laboral de Francucci. Con ese rumor, Alan Gonzáles de sólo 23 años contrató a ladrones cordobeses y bonaerenses para que cometieran el robo. En el atraco, los malhechores  no encontraron el dinero y entonces se llevaron a Oliveto. Ahora, por el hecho los acusados están imputados de secuestro extorsivo agravado, que tiene una condena mínima de diez años de prisión.

Al fin de cuentas, los ladrones son ladrones y no secuestradores. Vale recordar que después de ser liberada, la víctima relató que sus captores la habían tratado bien y que "no eran malas personas”.

 
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