Un ciclo que se cierra

Por Nicolás Fassi

El fallecimiento del ex gobernador José Manuel de la Sota clausura una etapa en la política cordobesa. Con la partida del “Gallego”, Córdoba pierde al último dirigente con proyección nacional que surgió nuestra provincia desde la vuelta de la democracia. Eterno candidato a la gobernación, hasta ser ungido a finales de los ´90, su figura fue creciendo al compás del retorno del peronismo a los primeros planos y del ocaso del radicalismo, en particular de la línea política encarnada por el binomio Eduardo Angeloz, también fallecido este año, y Ramón Mestre padre. Dentro del Partido Justicialista se manejó con mano de hierro y seda a la vez, haciendo gala de un estilo de conducción pendular. Esa manera camaleónica, para algunos gatopardista, de entender la política le permitió mostrarse como la cara “fresca” de la renovación peronista nacional en el último tramo del kirchnerismo.

En la segunda parte de los ´80, había adherido al sector de Antonio Cafiero contra Carlos Menem, quien en 1990 lo designó embajador en Brasil. Allí fue donde conoció al publicista brasileño Duda Mendoça (quien años más tarde sería clave para el armado mediático en el camino a la gobernación). Su paso por el Congreso fue la escala previa a la campaña para la gobernación de año 1999, donde se impuso al frente de Unión por Córdoba (UpC), tras presentarse por tercera vez como candidato. Bajo esta coalición, donde el PJ siguió siendo el partido mayoritario, De la Sota tejió una hábil política de alianzas con la que pudo mantenerse en el poder de manera indiscutida en la Córdoba de los últimos años. Durante dos décadas De la Sota buscó replicar, con éxito en la mayoría de los casos, un menemismo tardío, con privatizaciones fallidas como el Banco de Córdoba o Epec, o la creación de la Unicameral.

Tras lograr la gobernación, la nueva obsesión fue la Presidencia. Con ese Norte, buscó diferenciarse del kircherismo en materia de política económica y social, haciendo especial hincapié en “la defensa de los intereses de los cordobeses”. En materia de Derechos Humanos, quedó para la posteridad una lamentable frase: “si las Madres hubieran cuidado bien a sus hijos, hoy no estaríamos buscándolos”.

Comienza el tiempo del balance. Habrá exégetas y detractores, todos coincidirán en que su partida clausura el ciclo político de la primera parte de la democracia argentina, tras la dictadura cívico-militar.

@elnicofassi

 
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