Martín Sivak explora el último gran volantazo boliviano

PERFILES: EVO MORALES
El periodista argentino, especializado en Bolivia, publicó una edición ampliada de su libro “Jefazo, Retrato íntimo de Evo Morales”, que relata la historia del hombre que de niño era pastor de llamas en el desierto andino de Bolivia y que de grande acaba de ganar su tercer mandato con el 61% de los votos.

por Maximiliano Monti
De nuestra Redacción


Había perdido y, sin embargo, la derrota era la noticia del día. Su segundo lugar en las elecciones no había alcanzado el podio por la humilde marca de 1,6% que definió, a principios de siglo, continuar el camino político del país para evitar eventuales novedades derivadas de un candidato indígena, pobre y cocalero en el poder. Por el momento, el Palacio Quemado, de La Paz, sería presidido por el empresario Gonzalo Sánchez de Lozada (quien transcurrió parte de su niñez y juventud en los Estados Unidos y por eso habla el español con un marcado acento estadounidense), con la promesa de seguir la tradicional línea neoliberal. Ante la derrota, traducida en 27 diputados y 8 senadores del partido Movimiento al Socialismo (Mas), el entonces incipiente legislador Evo Morales lograría lo impensado, para que “orgullosos de nuestra cultura, con nuestra vestimenta y con nuestra coca, por primera vez en nuestra historia, campesinos, indígenas y originarios ingresamos al Parlamento Nacional”.

Años antes, durante la primera visita de Morales a Buenos Aires, Martín Sivak cumplía su primera tarea periodística como corresponsal de un diario boliviano en la capital argentina. El futuro presidente era un político de medio perfil a cargo de la Confederación de Trabajadores del Trópico Cochabambino, que defendía los cultivos de coca frente a la voluntad de Estados Unidos; y Sivak, con 18 años, cubría asiduamente la actualidad de Bolivia, aunque todavía no había publicado sus libros de temática boliviana (“El asesinato de Juan José Torres”, de 1997; y “El dictador elegido. Biografía no autorizada de Hugo Banzer Suárez”, de 2001). El primer contacto entre ambos fue una entrevista en la que quedaría asentada, con el tiempo, una singular intimidad, transcurrida entre partidos de fútbol, salidas a pescar, viajes diplomáticos por África, Estados Unidos y América latina y grandes actos políticos, reuniones de gabinete y encuentros bilaterales con Muhammar el Khaddafy, Bill Clinton y Hugo Chávez. “No es que yo, en el ´95, dije: ‘uh este hombre va a ser presidente y lo voy a seguir’. Para nada, al contrario, jamás pensé que iba a ser presidente, aun en 2002, cuando es la primera elección presidencial”, confesaría más tarde Martín Sivak.
El nudo de la relación permitió al periodista argentino solicitar a Morales, una vez convertido en el primer presidente indígena de Bolivia, acompañarlo en su rutina para escribir un libro desde el interior del fenómeno. Cerca de la vida y la gestión del mandatario, Sivak concretó en “Jefazo. Retrato íntimo de Evo Morales” un volumen que relata cómo un pastor de llamas aymará llegó a ser el principal dirigente del poderoso movimiento cocalero, cómo accede a la primera magistratura del país con un récord de votos y cómo también, ante la condena de Estados Unidos, supo concebir, en palabras de Fernando Molina, “el mejor momento económico de la historia boliviana”.

Bajo la superficie, Sivak explora las esquinas más hondas del presidente boliviano que incluyen sus enojos, sus preocupaciones, sus vínculos emocionales, su desapego material, su estilo de poder y de retórica, pues Morales será recordado también por frases como “pensé que el ébola era un bicho”, ó “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres”.
“Jefazo”, que une técnicas de ensayo biográfico y crónicas de encuentros y viajes, fue presentado al público por primera vez en mayo de 2008, en La Paz, con la asistencia de Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera, altos mandos militares, ministros de Estado y dirigentes sindicales. Desde entonces, la obra fue traducida al chino, alemán, francés e inglés. En español tuvo 12 ediciones (sin contar las versiones piratas), y vendió decenas de miles de ejemplares. Para Sivak, Morales “puso en duda ideas muy establecidas en la sociedad boliviana, de que para ser presidente había que tener título universitario, estar casado y ser católico. Evo Morales no está casado, a veces dice que cree en Dios y otras que no, y no tiene título. (…) Con la escritura, lo que hice un poco fue pulir los capítulos anteriores, actualicé –porque la primera edición salió en 2008, cuando parecía que Bolivia iba a un conflicto severo-, y también por dos cosas en estos años: que una persona que no tenía conocimientos de la gestión se ha vuelto tan atento a los números, la inflación, controlar el gasto, las paritarias, en muchas cuestiones se volvió una especie de administrador razonable. Y otra, es la personalización del proceso, que era inevitable al comienzo, porque era el primer presidente indígena del país, pero ese momento épico no ha cesado, y para mí es fundamental la despersonalización. Es tanto lo que está en juego que un gobierno no puede depender de un resfrío del presidente”.

Esta vez, con la victoria colosal de Morales en las presidenciales pasadas para consumar su tercer mandato, la edición 2014 de “Jefazo” sumó tres capítulos a los existentes: “El Presidente” (2006-2007); “Entre el abismo y la reelección” (2008-2010); y “Regreso a La Paz” (enero de 2012 y mayo de 2014). En un camino en zigzag, el autor dibuja el retrato de un hombre que fue criticado por el Departamento de Estado, elogiado por el FMI, y declarado, por el director del Banco Mundial Jim Yong Kim, al enfrentarlo en un partido amistoso, “el mejor jugador de fútbol entre todos los jefes de Estado”. “Muy impresionante, señor presidente”, dijo Jim.

 
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