La diplomacia pasa por Asia-Pacífico

Opinión
por Mario Esteban
Especial para HDC

La semana pasada fue muy significativa porque se anunciaron acuerdos que deberían impulsar las negociaciones en asuntos clave como la lucha contra el cambio climático y la liberalización comercial.

El 12 de noviembre, EE.UU. y China, que juntos emiten alrededor del 45 por ciento del dióxido de carbono mundial, se comprometieron a duplicar el porcentaje de reducción de sus emisiones y a comenzar a reducirlas, como muy tarde, a partir de 2030. Es evidente que este anunció servirá de impulso para la próxima cumbre sobre cambio climático, que se celebrará en Lima en diciembre. Un día antes, el 11 de noviembre, el presidente Obama había anunciado otro convenio con China para intentar impulsar en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un recorte de aranceles para un amplio abanico de productos de tecnológicos. Luego alcanzó otro acuerdo con India sobre subsidios alimentarios y barreras burocráticas aduaneras que debería servir para desatascar la Ronda de Doha, que los miembros de la OMC llevan negociando sin éxito desde 2001. Esto implicaría poner de nuevo en marcha el sistema de negociación comercial multilateral, que ha sido relegado por iniciativas bilaterales y regionales en los últimos años. El papel protagónico de China e India a la hora de marcar el ritmo de negociaciones en asuntos centrales de la agenda global es un indicio claro de la influencia que tienen los emergentes asiáticos. Los actuales líderes de estos países, Xi Jinping y Narendra Modi, capitalizan sus éxitos diplomáticos para reforzar su imagen interna. Además,  la concentración del interés mediático mundial en China, Birmania y Australia (sedes de la cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico, la  9º cumbre de Asia Oriental, y la cumbre del G-20), evidencia el creciente peso de Asia-Pacífico como centro de decisión global. Aún así, EE.UU. sigue liderando: Washington es el único actor que ha estado detrás de todos los acuerdos mencionados anteriormente y se ha visto enormemente beneficiado incluso por iniciativas que ponen el foco en China. Un ejemplo es la aprobación de los miembros de APEC, a petición china, para entablar negociaciones tendientes a establecer el Área de Libre Comercio en Asia-Pacífico. Hay que recordar que desde los orígenes de APEC, EE.UU. ha estado entre los países que más han abogado por un área de libre comercio en la región, mientras que China estaba entre los que se oponían a este proceso. Es decir, Washington ha logrado que Pekín cambie de posición, para asumir la que tradicionalmente han defendido los norteamericanos, y que se comprometa a impulsar un acuerdo de mínimos para toda la región. EE.UU., por su parte, puede concentrarse así en liderar un proceso de liberalización comercial más profundo, el Acuerdo Transpacífico, sin que puedan ser acusado por China de intentar excluirlos.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar