Fundamentals en Argentina: ¿Para qué?

Por Juan Manuel Tealdi

Numerosos historiadores ubican el nacimiento de la primera bolsa de valores en el siglo XIV en el actual territorio de Bélgica. Se trataba de un establecimiento donde se llevaban a cabo transacciones mercantiles de todo tipo, aunque mayormente de materias primas. Dicho edificio era propiedad de un importante hombre de negocios conocido como Chevalier Van der Buërse (caballero de las bolsas) cuyo escudo familiar estaba formado por tres bolsas de piel, los monederos de aquella época. Otros, en cambio, consideran que la primera bolsa oficial de valores tuvo origen en Ámsterdam a comienzos del siglo XVII y fue fundada por la Compañía holandesa de las Indias Orientales para llevar a cabo transacciones con sus acciones.

Independientemente del punto de partida, lo cierto es que con el correr de los años, estudiosos de distintas ramas de la ciencia han intentado predecir la dirección en la que se mueven los precios de las acciones. Varios e increíbles avances se han dado en este ámbito de las finanzas.

Una de las metodologías más conocidas y predominantes es la que se conoce como análisis fundamental. El mismo tiene por objeto determinar el valor de una determinada compañía y compararlo con su respectivo precio de mercado. Las oportunidades de inversión surgen de la diferencia entre ambos.

Dejando el pasado atrás, nos traslademos a lo que en realidad nos compete: Argentina. Partamos del hecho de que el análisis fundamental implica un sinfín de variables que se relacionan entre sí de diversas maneras. Se trata de una herramienta extremadamente útil que no se reduce meramente a los aspectos financieros de las empresas.

ncluye también la interpretación de la situación macroeconómica, del sector en cuestión, la seguridad jurídica, el contexto político, las ventajas competitivas que la compañía posee, entre otros. Para el caso puntual argentino, abarca todo lo mencionado anteriormente, pero debemos poner el foco de atención en los ciclos.

Claro está que nadie cuenta con la verdad absoluta sobre cómo hay que invertir y en qué compañías, pero sí contamos con información histórica que puede ayudarnos en esta tarea. ¿Es cierto que la clave está en invertir en empresas sólidas que obtengan buenos resultados, con un amplio flujo de caja y bajo nivel de deuda? Es al menos un buen comienzo, pero falta mucho aún por analizar. ¿Aplica este criterio a Argentina? Permítanme dudar.

Entre los años 2010 y 2017, el porcentaje de las acciones que se movían en la misma dirección era del 77% en promedio, lo cual va en línea con otros países emergentes y donde surge la primera diferencia con los desarrollados. He aquí otro interrogante clave: ¿Qué tanto aporta, en el largo plazo, los fundamentals de una compañía a la hora de explicar el rendimiento de sus acciones? Al parecer, la respuesta a esta pregunta varía acorde al lugar del mundo donde estemos parados.

Bien podría argumentarse que lo anterior se debe a que cuando al país le va bien (asumiendo que esto es algo que estamos acostumbrados a ver), a todas las compañías les va bien. Lo inverso cuando va mal. De ser así, cabe preguntarnos qué sentido tendría buscar la mejor empresa, con el mejor balance y una increíble ventaja competitiva si arrojará el mismo rendimiento que cualquier otra.

Esto no significa que debamos comprar cualquier título a ciegas y esperar que el mercado nos acompañe. Ningún activo constituye una opción 100% segura, dado que sin riesgo no hay inversión, y sin inversión no hay rendimiento. Se trata de afinar el timing a la hora de invertir. En un país tan agitado como el nuestro, los ciclos políticos y económicos se vuelven la cuestión clave del asunto.

Mención especial requieren los ciclos políticos. En repetidas ocasiones, desperdiciamos las oportunidades que estos últimos nos ofrecen debido a que cometemos el error de invertir o plantear la estrategia basándonos en nuestra ideología política. Los mercados suelen tener un candidato preferido, pero los hechos tienen la palabra final.
A modo de ejemplo, quien invirtió en letras del tesoro en pesos al final del mandato de Macri (quien puede ser considerado como un político más pro-mercado si se lo compara con sus opositores) sufrió un reperfilamiento de las mismas. Sí, hemos defaulteado deuda en nuestra propia moneda. Por su parte, quien invirtió en bonos en pesos (a excepción del polémico dual AF20) durante el gobierno actual realizó uno de los mejores trades del año, muchas veces alcanzando rentabilidades superiores al 100% en pesos.

Lo que intento transmitir es que no hay recetas mágicas a la hora de invertir, y que las mismas no se aplican de la misma manera en todos los mercados. Me atrevo a afirmar que, en el mercado local, ni siquiera el mismísimo Warren Buffet sobreviviría si aplicara las mismas técnicas que aplica en mercados más desarrollados. Varias acciones se encuentran cerca de sus mínimos históricos a pesar de que las mismas no enfrentan ningún tipo de dificultad financiera relevante que lo justifique. No debemos confundirnos; leer los balances y conocer las compañías importa, pero el factor tiempo tiene mayor relevancia. El problema no son las empresas, es Argentina.

Conocer la política y la economía, junto a los diversos sucesos en torno a las mismas se convierte en una herramienta de gran utilidad para aquellos inversores que están comenzando a adentrarse en el mercado argentino. Para ellos, va una serie de consejos en relación a estos ciclos:

-No intentar comprar en mínimos y vender en máximos, prácticamente jamás sucede.
-No agarrar un cuchillo que cae en picada. Repetidas veces cometemos el error de agarrar una navaja que cae en caída libre. Claro está que los mejores rendimientos se obtienen si logramos detectar estos mínimos, pero también así grandes pérdidas.
-En relación al inciso anterior, comprar activos con una tendencia alcista marcada puede ser una buena alternativa para quienes recién comienzan.
-Siempre se puede estar más barato. Los valores históricos son una buena referencia, pero no siempre marcan el piso.
-Una noticia o un simple rumor es todo lo que hace falta para obtener un -10% o un +10% en un día.
-Ideología e inversión: asuntos separados.
-Cuidado con los eventos binarios. Si tras recolectar toda la información necesaria se invierte apostando al acontecimiento de un determinado evento, recordar que siempre existen herramientas para protegerse si las cosas no suceden como uno esperaba.

 
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