Murió la actriz Beatriz Bonnet a los 89 años

La talentosa actriz de comedia falleció tras una larga internación en el Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires. Padecía Alzheimer y demencia senil.  

Este miércoles por la tarde se conoció una triste noticia. Luego de una larga internación, murió la actriz Beatriz Bonnet a los 89 años, así lo informó el empresario teatral Carlos Rottemberg desde su cuenta de Twitter. La artista padecía Alzheimer y demencia senil y fue víctima de una estafa que causó la pérdida de su hogar. Fue reconocida por su talento en el teatro y en la televisión, y por tener buena voz para el canto; se lució en todos los sitios donde mostró su arte.

Nació el 11 de diciembre de 1930. Fue hija de madre soltera, lo que para muchos en esa época era un estigma, para ella era un orgullo. Es por eso que jamás cambió su apellido. De pequeña mostró sus dotes histriónicas, lo único que ella quería era cantar. En una serie de entrevistas repetía un tango que pasaba en la radio y que había aprendido de memoria: “En un viejo almachén de Pacheo Colón, donde van los que siempre han perdido la fe”. Cuando comenzó la escuela también se la pasaba cantando. No solo le gustaba cantar, además lo hacía bien y tenía muy buena voz.

En la etapa de su adolescencia decidió sacar el Nelly de su nombre “porque artísticamente sonaba muy bien el BB de mis iniciales”. Y a los 15 años se casó con un muchacho de apellido López Verde. Pero el matrimonio duró apenas un año.

Una vez que se instaló en Buenos Aires trabajó realizando mandados en una bombonería de Diagonal Norte y Suipacha y en sus ratos libres solía mandarle fotos suyas a Chas de Crus, un periodista y guionista de cine. Una de las tantas fotografías llegó al director Pedro Bravo que la convocó para una prueba. El desafió resultó satisfactoriamente, al punto, que las tomas quedaron en la edición final de la película Mansedumbre. Fue allí que marcó el inicio de su camino artístico en cine, teatro y televisión que la llevó a ganar seis premios Martín Fierro, además del Moliere, el Podestá y dos veces el Konex, en 1981 y 1991, como mejor actriz de comedia.

En el género musical también tuvo protagonismo. Su amor por el teatro comenzó en 1956, Mariano Mores buscaba una actriz joven para su obra "Cuando las mujeres". Beatriz que era cantante lírica, se presentó a la prueba.” No sé por qué me hicieron pasar primero, porque nadie me conocía. Pero canté y Mariano dijo: "Esta es la chica que yo preciso”, contó. Luego, empezó a estudiar actuación con Hedy Crilla, una reconocida maestra de actores.

Después formó parte de otros musicales como Descalzos en el parqueMame, una de sus favoritas- Mi bella damaSimple y maravillosoPippin -con coreografía de Bob Fosse- y en el Lola Membrives produjo y protagonizó Mamá es una estrella, aunque con esa obra perdió bastante plata. La última vez que se la vió en el escenario fue en el año 2011 en Primeras damas del musical, un megaconcierto.

En televisión trabajó en ciclos de Hugo Moser y de teatro con Osvaldo Pacheco y Darío Vittori. Actuó en unitarios de comedia junto a Juan Carlos Dual y en Mate para cuatro y La Casa de la esquina y fue uno de los puntales de Casino Philips, entre otros programas.

En otro éxito que también debutó fue en la novela "El infiel", protagonizada por Luisa Kuliok y Arnaldo André. Este último la recordó diciendo: “Beatriz era una gran compañera y una excelente profesional. Venía con un bagaje de experiencia increíble y de ella todos fuimos aprendiendo mucho” y agrega “se distinguía por su personalidad siempre muy arriba, siempre con una gran alegría”.

La actriz se solía definir como una persona “gánica” es que siempre estaba con ganas de hacer cosas. Actuando o ayudando a todo le ponía ganas, además de una fuerza y un talento enormes. En el 2006 formó parte de la obra Boeing Boeing justo cuando se cumplían 50 años de su debut teatral. Beatriz ya había protagonizado una versión en 1964 junto a Osvaldo Miranda.

La artista afirmaba que había nacido para actuar, “no sé hacer otra cosa”, y que en la comedia “es donde se ve una actriz”. Pero lo que también sabía era ocuparse mucho y bien de los animales. Dedicaba una gran parte de su tiempo al trabajo en grupos proteccionistas. Sostenía que encontraba en ellos “los amores que perdí” ya que “desde que partieron para siempre mi madre y mi hermano me refugié en los gatos y en los perros”. 

En los últimos años nada se supo de la talentosa actriz. Hasta que en el 2018 trascendió que tenía una deuda de 38 mil pesos en el geriátrico donde por su edad y salud muy deteriorada se alojaba. Con 89 años, Bonnet estaba internada en el Hospital Fernández. Pero eso no era lo más triste, según contó el periodista Damián Rojo, una mujer y sus hijas que lograron ganar su confianza, la estafaron. Lograron que les cediera una propiedad que después vendieron, además de vaciar su caja de seguridad y las cuentas bancarias, todo aprovechando el principio de demencia senil que padecía la actriz. Un final demasiado triste para una mujer que brilló y maravilló con sus dones a varias generaciones.

 

 
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