Dolor y conmoción ante un nuevo caso de gatillo fácil en Córdoba

Dos policías fueron detenidos por el asesinato de Blas Correas, El joven de 17 años que ayer recibió un disparo en la espalda mientras iba en auto con sus amigos

Dos efectivos de la Policía de Córdoba fueron detenidos ayer acusados de ser los autores de los disparos que mataron a Valentino Blas Correas (17) en otro presunto episodio de violencia institucional que salpica a las fuerzas de seguridad de la provincia. Los uniformados, de 31 y 35 años, fueron imputados del delito de “homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego”.

El hecho, que generó conmoción y repudio generalizado, ocurrió en los primeros minutos de ayer en la zona del Pablo Pizzurno, cerca de Plaza de las Américas, con la persecución de un Fiat Argos que no se detuvo ante un control policial. En esas circunstancias, Blas, que se encontraba en el automóvil junto a unos amigos, recibió el disparo en la espalda. Tras el episodio, los policías comenzaron a perseguir a los jóvenes, que finalmente se detuvieron en la esquina de bulevar Chacabuco y Corrientes cuando se dirigían con el herido al Hospital de Urgencias. Antes, los adolescentes fueron a un sanatorio para pedir atención para la víctima, algo que no ocurrió.

El caso quedó en manos del fiscal Alberto Mana, quien señaló que todo se inició cuando los damnificados fueron sorprendidos por dos personas en moto que intentaron hacerlos detener la marcha para robarles. En ese marco, los jóvenes no frenaron en el control “por temor”, indicó el fiscal. El secretario de la Fiscalía, Gabriel Prunotto, informó que los policías habrían efectuado entre “cuatro o cinco disparos” al automóvil.

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Sin embargo, familiares de la víctima y de los amigos indicaron que las descargas fueron casi 20. Prunotto confirmó que “no hubo ningún tipo de intercambio de disparos”, y que en las cercanías del automóvil de los chicos se encontró un revólver calibre 22. Para la familia, el arma fue “plantada” para ensuciar la escena. En tanto, desde la Jefatura de la Policía, el comisario Alejandro Mercado informó que los dos detenidos y otras dos agentes, que integraban las patrullas involucradas, fueron separados de manera preventiva.

“Fue homicidio, no gatillo fácil”

Por su parte, el abogado Alejandro Pérez Moreno, quien representa a la familia de la víctima, señaló que “no se trató de un caso de gatillo fácil”. “Un caso de gatillo fácil es cuando un policía en ejercicio de sus atribuciones tiene que intervenir ya sea porque se está cometiendo un acto delictivo o se está previniendo otro. Esto es peor”, señaló el letrado. “En este caso, no hubo ningún motivo objetivo que diera a pensar que tenía que intervenir la policía; y mucho menos para extraer el arma, disparar y matar”, finalizó Pérez Moreno, quien calificó el hecho como un “acto criminal”.

“A mi hijo lo acribillaron”

En medio del dolor, la madre de Blas sostuvo que a su hijo “lo acribillaron” y arrojó sospechas al accionar policial, al sostener que “en dos horas limpiaron toda la zona” en donde se efectuaron los disparos y el lugar donde fue interceptado el auto. En declaraciones a Canal 12, Soledad cuestionó severamente al personal policial y judicial y defendió a los jóvenes. “Todos son compañeros del colegio que sólo fueron a un bar. No hicieron nada malo. Se asustaron y se fueron. No voy a permitir que ensucien a mi hijo”, aseveró la madre, al rechazar el argumento policial de que el arma secuestrada había sido arrojada desde desde el auto (foto), tal como manifestaron algunos policías.

No habrá marchas

A través de amigos y allegados, la familia de Blas desmintió haber convocado a una marcha para hoy pedir justicia por el crimen. “Agradecemos las muestras de acompañamiento, pero nos queremos llamar al silencio. Queremos silencio y tranquilidad”, aseveraron, expresó el hermano del adolescente, negando la convocatoria que comenzó a motorizarse desde la redes sociales. “Es todo muy reciente y no estamos preparados para esto. Reiteramos: nos llamamos al silencio”, indicaron desde el entorno del joven de 17 años. 

Sin atención

Directivos de la Clínica Aconcagua, el lugar al que los amigos de Blas acudieron en primera instancia en búsqueda de atención médica, señalaron que el personal de guardia nunca se enteró de la existencia de un herido. Según explicaron, un empleado administrativo recibió a los jóvenes que solicitaban ayuda porque había un herido en la calle. “Por sentido común, el empleado le dijo que lo lleve al Hospital de Urgencias o que llame al 107. El joven estaba en la vereda del lado del sanatorio”, indicó Roberto Chacón, director del centro de salud.

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