Llaryora, Vigo, y los nuevos funcionarios

El carnicero de Urca

El movimiento en la carnicería es tan cambiante como el tiempo. Un día viento, un día calmo, un día frío, un día calor. A mí me pasa más o menos lo mismo. Un día vendo más o menos, otro nada, un día se cobra casi todo en efectivo, al otro los pocos que van piden fiado. Hacía muchos años que no tenía fiado, pero hay algunos clientes del barrio de hace mucho tiempo y más confianza, que no me queda otra que apelar a esa modalidad.

Es como que vivimos en el país del “todo vuelve”. Uno se lo toma con paciencia, pero cansa un poco. Es como que siempre estamos arrancando. Bueno, me dejo de quejar porque ustedes no vienen los lunes a este espacio a leer lamentos, sino lo que mis clientes me cuentan.

Y lo que me contaron esta semana me pareció interesante: estuvo un cliente del que he hablado ya otras veces, uno que está bastante cercano al futuro intendente. Me contó que Llaryora se va unas semanas a Europa, que va a participar de varias actividades, con la idea de tomar experiencias de algunas ciudades.

Y que seguirá sin decir una palabra de nada, aunque repitió una vez más que nadie “se ponga el traje” para ningún cargo todavía.

Me había pedido una bola de lomo, y yo se la estaba pesando sin que nada de lo que me decía me sorprendiese demasiado. Hasta que me empezó a explicar lo de los funcionarios. “Martín tiene miedo que le impongan gente, él dice que no, pero los que estamos cerca sabemos que es así”, me dijo medio enigmático.

Así que le pregunté cómo era eso. Y me empezó a explicar que la gran pulseada en el reparto de cargos será con Alejandra Vigo, la esposa del gobernador.

Que hay áreas donde los equipos ya están armados, pero que nadie quiere decir nada, porque temen que Vigo tenga su gente o esté negociando por otro lado.

“Pero son del mismo equipo”, atiné a decir yo, inocente.

“Son el mismo equipo, pero cada uno tiene su juego. No lo olvide”, me ubicó.

Así que le cobré (por suerte este no pidió fiado), lo saludé, cumplí con el clásico pedido de que no se olviden del barrio y me quedé acomodando un poco el mostrador.

Pensando en tantas cosas que pasan y uno no tiene la menor idea de cómo se toman algunas decisiones. Puse la pava para tomar unos mates y esperar el próximo cliente.

Nos vemos el lunes.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar