Mestre echó a funcionarios que están con Negri

 

El carnicero de Urca

La carnicería fue un hervidero la semana pasada. La gente anda medio alterada por todo y se pone a discutir mientras espera. Yo trato, desde el otro lado del mostrador, de llevar calma. A mí no hay una sola grieta que me convenga y lo único que quiere es tener a mis clientes satisfechos con el producto. Después, si piensa tal o cual cosa, votan a Fulano o Mengano, problema de ellos.

Tampoco me preocupa si me dicen (o no) cosas que yo puedo escribir acá para contarles a ustedes. Estoy muy contento con este espacio y con las repercusiones que está teniendo, pero mi mayor atención es la carnicería… ya les dije tantas veces: yo soy carnicero, no periodista.

Como sea, los ánimos estuvieron medios alterados esta semana. La gente discute por los robos, la inflación, la cosecha, la basura, las calles, las rutas, y la mar en coche. Y en medio de los cruces, saltan con la “posta” respecto de quién gana y quién pierde en la provincia, en la Muni y en la nación.

Así que medio que decidí no darle tanto apunte a los temas políticos, hasta que llegó un viejo cliente y amigo, que trabaja hace décadas en la Municipalidad. Un caballero muy prolijo que nunca se identificó con nadie y que todos lo han respetado.

Con su voz apagada y hablar bien pausado, me empezó a contar que así como mi carnicería era un hervidero, los pasillos de la Muni están que arden. “Andan todos muy locos con la campaña”, dijo.

Hasta ahí no me pareció una gran novedad. Pero enseguida me contó algo que me pareció interesante: me dijo que a última hora del viernes empezaron a llegar notificaciones, de que debían dejar el cargo, a los escritores de funcionarios de segunda y tercera línea. “Algunos se sorprendieron, pero, en el fondo, sabían que se venía”, siguió mi cliente.

Y yo le pregunté por qué sabían. Y ahí, mientras pedía que le sacara bien la grasa al cuadril, me dijo que los removidos apoyan la lista de Negri, y no la de Mestre en la elección. Mestre no quiere un solo “negrista” entre sus funcionarios, continúo el hombre. Y, según me contó, desde hoy no queda uno. Tampoco es que fueran tantos.

Ya habían entrado otros clientes y el señor municipal seguía con su narración en voz baja, respecto a que después de las elecciones van quedar “más que heridos” entre los radicales.

Le cobré, lo saludé y seguí atendiendo. Después me quedé pensando que hay una serie de cosas que yo nunca voy a entender de la política. Que yo preferiría un funcionario capaz, sea o no de mi sector. Pero por algo yo soy carnicero y no gobernante.

Nos vemos el lunes.

15 Abril 2019
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