Una denuncia que pasa como brasa caliente

El carnicero de Urca

Entre que en Semana Santa muchos no comen carne, lo de los anuncios de esos cortes que solo se consiguen en frigoríficos y en el Mercado Central, y que ya pasamos la curva de la mitad del mes… fueron unos días más que complicados en la carnicería.

Uno le quiere poner pilas, pero cada vez cuesta más. Entre los pocos clientes que pasaron esta semana, algunos tenían una leve esperanza con el tema de las medidas, pero la mayoría estaban más que escépticos. A mí, ustedes saben, siempre me van a encontrar entre los que esperan que todo mejore, aunque tenga cada vez menos de dónde agarrarme para sostenerlo.

Lo que digo: la semana fue floja en cuanto a ventas. Pero tuve un par de clientes muy picantes en cuanto a los datos que me tiraron.

Uno de ellos fue un viejo funcionario judicial, que ya debe andar en edad de jubilarse. Conoce como pocos los pasillos de los tribunales y es fanático del bife de chorizo cortado bien grueso. Me dijo que había mucho revuelo en la Justicia por una denuncia contra el actual funcionario y candidato a vicegobernador Manuel Calvo. Me contó como si yo supiese de la acusación, pero le aclaré que solo había oído algo de refilón. Parece que tiene que ver con contrataciones a empresas de amigos, o algo así.

Mi cliente me aclaró que tampoco conocía de la denuncia, pero lo que sí sabía es que anda el expediente como una brasa caliente, de despacho en despacho. Que el primer fiscal al que le cayó fue a Rubén Caro, pero que como hay un funcionario involucrado, Caro la giró a la Fiscalía General. El tema es que la fiscalía, dice mi cliente, está a cargo de dos adjuntos, porque el fiscal general Alejandro Moyano aún no fue reemplazado.

Yo cortaba los bifes: “…y los adjuntos tuvieron el expediente unos días, y se lo mandaron a Anticorrupción… ¡pero al fuero que está vacante…! Yo ya tenía un rollo en la cabeza que debía ver bien con cuidado por dónde pasaba el cuchillo, pero mi viejo cliente seguía: me contó que al fiscal que le tocaba subrogar ese día ni se dio por notificado, y pasó a otro, y que el otro se excusó, y así fue que le cayó a otro, “hasta que, por fin, le cayó a (José) Mana”.

Como yo hace rato que me había perdido en todos esos saltos, lo miré con cara de que no tenía ni idea quién era el tal Mana. Y el viejo me dijo que es un hombre que tiene “una relación muy prolija” con el Gobierno… Me sonó a historia repetida: una Justicia que no se mete nunca con los que están en el poder.

Le cobré los gruesos bifes de chorizo que llevó y me quedé pensando en eso. Pero era como sumarle amargura a la amargura, hasta que, por suerte, entró un vendedor ambulante a ofrecer paños de limpieza, me puse las pilas y le compré dos bolsas.
Nos vemos el lunes.

22 Abril 2019
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