Entre la relajación y la desidia

Laboratorio de padres | Por Arturo Perrè

Con el mismo golpe a destiempo del gran dios Rastafari sobre la percusión, el poco avezado grupo de investigadores de “Laboratorio de Padres” se propone la delirante tarea de desentrañar el misterio detrás de la relajación jamaiquina. Entre agachadas rítmicas que fuerzan hasta el calambre los gemelos de las piernas y el humo espeso que por momentos hace casi imposible seguir con la observación, estos científicos provenientes de la tierra del cuarteto (estilo musical muy valorado por estos días gracias a que “el Charly” conquistó el Lollapalooza como si fuera un personaje escapado del filme “El Planeta de los Simios”) tratarán de responder una pregunta incómoda aún para los psicólogos más aclamados:
¿Es posible la paternidad relajada o es sólo pose?

Palabras claves: delgada línea, relajación, hinduísmo, espiritualidad

Lo primero que intentaremos hacer es definir el concepto de relajación. A esta difícil tarea la llevaremos adelante utilizando una fórmula irreprochable: los rastas son relajados, los rastas son jamaiquinos, ergo, los jamaiquinos son relajados. Al haber logrado con una lógica impecable esta correlación pasaremos a analizar un poco en detenimiento al jamaiquino por excelencia: Bob Nesta Marley.

Quién podría dudar que el músico fue y es el símbolo por excelencia de la vida relajada y despreocupada. El bar en la playa con reggae de fondo es el lugar mental al que acuden con mayor asiduidad los oficinistas estresados. Marley fue el progenitor de esta fantasía así como de trece hijos.

La pregunta de fondo es la siguiente:
¿Fue Bob Marley un padre relajado o más bien dejó sus hijos librados al azar, o a sus respectivas madres? Acá hay un buen hilo para desenredar este ovillo y dejar algunas cosas en claro:

Primero, cuidado con practicar una relajación excesiva. Los vecinos pueden hacer alguna denuncia si ven a las bendiciones corriendo a toda velocidad por la tapia como hombrearaña. Los niños no tienen súper poderes ni tecnología de vanguardia.

Segundo, no es aplaudible ni digno de premiación cuando uno de los padres es relajado gracias a que del otro lado hay una persona que se traga uno y cada uno de los miedos y los nervios. Sería lo que los científicos definen como una paternidad al estilo familia Simpson. Un lugar bastante común, lamentablemente, en nuestras sociedades patriarcales.

Tercero, hay un camino que lleva a la paternidad relajada y es cuando le bajamos las exigencias a nuestros retoños. Ellos pueden demorar más que otros para dejar los pañales y está todo bien.

Por último, vale aclarar que tampoco es válido considerar como padres relajados a aquellos que sin mucha preocupación le prenden horas y horas el celular o la televisión a sus hijos.

Como conclusión tomamos una cita del aclamado gurú hindú Devendra Calmón: “la relajación, para que sea tal, tiene que traer aparejada un enriquecimiento espiritual de todos los involucrados, sino no”.

15 Mayo 2019
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