Mi familia empresarial: ¿Planificás en otros aspectos de la vida?

Laboratorio de padres | Juan Manuel Ferreyra

Los inicios de año resultan de un significativo simbolismo referido a que algo “muere” para que algo “renazca”. Pero en realidad cada día es un infinito continuar de esta vida. A nivel empresarial, podríamos decir que se terminó la etapa de balances y conclusiones, para dar paso a la etapa de planificación, formulación de objetivos y metas, todo alineado a un plan estratégico integral.

En contextos extremadamente cambiantes e inestables como el argentino, se tornan clave las herramientas del management, tales como la planificación. La misma es definida como el proceso por el cual se toman decisiones para poder alcanzar un futuro deseado, teniendo en cuenta la situación actual que nos atraviesa y los factores internos y externos que nos influyen.

Palabras claves: planifica, metas, 2019, estrés

Si no somos capaces de hacer un plan ¿cómo vamos a poder realizarlo? La planificación nos permite anticipar distintos escenarios a un coste insignificante respecto a la potencia de ahorros que nos posibilita ¿Podés planificar en otros aspectos de la vida? ¿Planificás en tu vida, o solo avanzas espontáneamente? Te propongo que analicemos juntos sobre este tema.

El 80 por ciento de los trabajadores argentinos asegura que sufre cansancio y estrés. Un estudio sobre bienestar indica que sólo el 31 por ciento de los trabajadores se siente en buenas condiciones físicas y emocionales, mientras que el 69 por ciento restante percibe síntomas de extenuación. Este último grupo manifiesta incapacidad para poder relajarse luego de su jornada laboral, ya que se sienten tan sobrecargados que les cuesta dedicarse a otra cosa.

El estrés en sí no es malo. Incluso puede ser un gran aliado para darnos ciertas señales cuando el contexto cambia y las exigencias son mayores. Lo perjudicial es cuando el estrés se torna crónico y se transforma en “un modo de vida”, perdiendo la capacidad de distinguir y clasificar con claridad las prioridades.

Por lo tanto, la propuesta radica en planificar, y así poder resignificar qué tiene más valor en tu vida: si tu carrera o ese espacio único que has creado con tu pareja, familia o hijos. Las metas son imprescindibles en la emocionalidad, el cuerpo y el lenguaje de las personas (y organizaciones) para movilizarse, avanzar y conocer dónde están parados y hacia dónde quieren ir.

Si tenés en claro qué es realmente trascendental, podrás comprender y distinguir a que dedicarle tu energía vital. Tu sensación de bienestar sin duda fluirá distinta y en armonía, ya que los resultados no irán a “contraluz” de tus elecciones profundas.

Conclusión: Es necesario tomar conciencia de que hay que aprender una nueva forma de vivir y trabajar para aumentar tu calidad de vida. Tal vez se trata de modificar el paradigma del temor a la escasez, quitando nuestra energía en un mundo artificial, donde no se sucede lo real y verdadero. No se trata de vivir para trabajar, sino de vivir y trabajar. La vida personal debe ser el resultado de un proceso de esfuerzo y disfrute que se da como consecuencia casi natural de hacer aquello que queremos o necesitamos como personas.

Planificación en tu grupo familiar, ahorrando malestares actuales y generando ganancias futuras. No olvidemos nunca: lo primero es la familia.

 

02 Enero 2019
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