Ofrecen una lista de consejos para evitar que los gatos se estresen

Ante la cuarentena, estos animales deben permanecer las 24 hs con sus dueños, situación en la que no están acostumbrados.

Al decretarse el aislamiento obligatorio como forma de prevenir el contagio del coronavirus, tanto las personas como las mascotas debieron resguardarse en sus hogares, lo cual puede generar algunas situaciones de disgusto o estrés. En este tiempo, los animales deben permanecer en la casa con poca posibilidad de salir. Solamente podrán recorrer una distancia mínima para hacer sus necesidades tomando todos los recaudos en relación con la higiene. Ante estas medidas, la Facultad de Veterinarias (FCV) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alertó sobre el desafío que es para los gatos convivir las 24 hs con sus dueños.  

Estos felinos se caracterizan por ser más independientes que los perros y se manejan de forma autónoma con respecto a los humanos con los que conviven. Están acostumbrados a pasar tiempo solo la mayoría de las veces, al punto, que cuando hay muchas personas en el hogar, suelen aislarse por voluntad propia.

Desde el Programa Comunidad-Pequeños Animales de la FCV-UBA aseguran que los gatos perciben la casa como su territorio, por lo que su conducta tiende a defender sus recursos. "Estos días ese territorio está alterado y esta circunstancia puede reflejarse en el gato con la presencia de signos de ansiedad", sostienen.

Es importante observar el comportamiento de estas mascotas durante el confinamiento. Algunas señales que indicarían que presentan estrés pueden ser:

  • Aumenta su agresividad y ansiedad. Si muerde, araña o se le eriza el pelo es probable que este estresado.
  • Suele aislarse o reaccionar velozmente cuando tratamos de acariciarle o jugar con él. También puede tratar de evitarnos y reposar en un lugar de la casa alejado de los dueños.
  • Si se siente invadido, tratará de marcar su territorio. Algo que conseguirá arañando zonas visibles de la casa o haciendo sus necesidades fuera del arenero.
  • Pueden producirse alteraciones en el apetito.

Frente a estos cambios, es necesario tener en cuenta una serie de medidas que permitirán reducir el estrés o la ansiedad.

  • Se debe respetar sus momentos de descanso y no acercarse abruptamente a ellos.
  • No interactuar con ellos por demás. Tratar de ponerlos en lugares de la casa donde puedan ser ignorados.
  • El área donde pasan la mayor parte del tiempo deberá ser segura y previsible.
  • Generar una zona de refugio para que puedan ocultarse de los dueños, si así lo quieren. Debe destinarse un espacio de la casa al que ellos puedan acudir como lugar de refugio.
  • Si el dueño pasa por una situación de nerviosismo, no debe tocarlo o gritarle.
  • Buscar momentos para interactuar con ellos a través del juego.
  • A la hora de darle de comer, se puede pensar una forma novedosa de hacerlo. Por ejemplo, presentarle un desafío, un juego, para la obtención del mismo.

 

 

 

 
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