El preocupante trabajo “en negro”

El preocupante trabajo “en negro”
comillas01.pngUn rápido examen del escenario permite advertir que, en general, al cabo de un año, se ha operado un ligero incremento de esta franja de trabajadores pues en ese lapso pasaron del 33,5% al 34,3%.comillas02.png
por Salvador Treber 
Especial para HDC
 
Con bastante retraso, el Indec ha publicado información relativa al llamado ”trabajo en negro” o “informal” que venían demorando, pues corresponden al cuarto trimestre del año precedente, cuyos datos corresponden a 31 regiones que cubren todo el territorio, complementándola con la situación en dicho aspecto detectada en las principales ciudades. Un rápido examen del escenario permite advertir que, en general, al cabo de un año, se ha operado un ligero incremento de esta franja de trabajadores pues en ese lapso pasaron del 33,5% al 34,3%. Si se recuerda que a fines del año 2011 ya llegaban al 34,2%, debe convenirse que hay una cierta rigidez que no permite una baja considerable.
 
Es conveniente además recordar que en función del mero crecimiento vegetativo de la población, el trabajo en relación de dependencia privado y público llegó para la fecha más reciente a 12,242 millones y, por tanto, los “parados” sumaron 4,1 millones, casi 100.000 más en los últimos 12 meses. Cabe subrayar que esa condición, si se mantiene en forma permanente, los coloca al margen a gozar, transcurrido el tiempo reglamentario, de integrarse al personal que se habrá de jubilar, de tener alguna cobertura de una obra social y, además, resignarse a ganar bastante menos que los que están “en regla”.
 
Durante el transcurso del año 2014 se ha operado un notorio retroceso en el número de personas que trabajan el ámbito privado de forma efectiva, aunque paralelamente se verifica una suba de los sub-ocupados, en coincidencia con la tendencia en alza de la informalidad. Por el contrario, en el ámbito público ha crecido el empleo, con preferencia a nivel de las 24 jurisdicciones provinciales y Capital Federal; mientras que otro aspecto evidente es que varios miles han dejado de buscar ocupación. Estas variaciones en la composición respecto de los años 2012 y 2013 dificultan la posibilidad de encarar una comparación razonable dado que las bases y, muy especialmente, los grandes componentes (tanto privados como públicos) afrontaron modificaciones de significación.
 
Obviamente, se detectan situaciones muy diversas, siendo el área más comprometida la denominada Región NOA, en que han trepado al 42,8%. Si no se incluyen en el colectivo total a los empleados públicos que se suponen están amparados por el Estado  (nacional, provincial y/o municipal). El escenario se agrava sensiblemente, superando largamente el 45% De los computados como “en regla”, no son pocos los “trabajadores autónomos” que disfrazan bajo esa fórmula su real condición de asalariado. El promedio se eleva en alto grado cuando se trata de componentes del servicio doméstico que, aún después de los avances logrados, siguen superando el 73,5%; situación que se reitera con escasas variantes en el área de la construcción (62,3%).
 
Curiosamente, en tercer lugar dentro de los que operan en relación de dependencia, aparece la franja de personal jerárquico de las empresas, pues se ha hecho muy habitual que, contando con la aquiescencia de ambas partes, la fracción superior de los respectivos sueldos y los premios u otros estímulos especiales son realizados a través de pagos “en negro”. En la zona más favorecida, el Gran Buenos Aires, se advierte una diferencia sensible entre el conurbano, en que han trepado al 38,2%, respecto a la Capital Federal, que ha llegado a su nivel más bajo (21%)
 
Como era de suponer, los casos más extremos están localizados en el NOA. Dentro de ella aparece, marcando el tope superior, la ciudad de Santiago del Estero con un índice del 49,6% virtualmente abarcativo de la mitad del total general de sus trabajadores en relación de dependencia; seguida por Tucumán con 47,5% y Salta el 44%. Por su parte, en el NEA mientras el empleo “en negro” asume una proporción considerable (40,7%), informa el Indec que la desocupación es mínima (2,7%) y particularmente en Resistencia, el registro mas bajo de todo el país, 0,2%. En esta última, esto contrasta con un 43,3% que permanecen “en negro”, reiterándose varias relaciones de esta modalidad muy semejantes en Corrientes, (41,0%); Misiones (40,5%) y Formosa (40) que parecieran pertenecer a áreas mucho más distantes.
 
La región centro, integrada por Córdoba (38,4%), Santa Fe (36,1%) y Ente Ríos (35,3%) registra porcentajes de trabajadores “en negro” bastante parecidos, que coinciden con muy diversos índices de desocupación, pues en ellos, respectivamente, son de 8,5%; 5,7% y 4,9%. Pasando a Cuyo, el trabajo irregular llega en Mendoza al 37,2% y San Juan el 36,1%; mientras en San Luis, donde hay grades empresas de diverso origen, baja al 26,7%. El espacio andino circundante, La Rioja (35,5%) por el norte contrasta con Neuquén, por el sur, donde la nueva explotación relativa a la extracción de combustibles no tradicionales la redujeron al 22,7% pues las grandes empresas que están operando no son afectas a la modalidad del  “en negro”. A su vez en la zona más austral, por razones semejantes, en Río Gallegos el respectivo registro descendió al 17,6%; a la vez que en Ushuaia y Río Grande (Tierra del Fuego) se verifica el casi óptimo de apenas 10,2%.
 
Es muy probable que los fiscos locales hagan la “vista gorda” a las transgresiones en materia de reglamentación sobre la legalización integral de los asalariados y esa inacción, que pareciera ahorrarles choques o conflictos, inadecuadamente evaluados estén ahondando los problemas que afectan a cada una de ellas. La suba global operada en todo el país constituye un factor que no coadyuva a la recuperación y la permanencia en el último quinquenio de indicadores semejantes se ha convertido en una facilidad adicional para seguir funcionando de la misma forma. Ese no es el camino del progreso sino del estancamiento. Aún admitiendo que 2015 es un año intensamente electoral, se trata de una tarea de gobierno que no debiera postergarse. 
 
Sería muy oportuno que mientras descienden los índices de precios al consumidor (según el Indec el primer bimestre 2015 acumula sólo un 2,19% y la variación interanual ascendería a un muy aceptable 18%), se debiera aprovechar para avanzar en la implementación de un programa destinado a disminuir considerablemente el trabajo “en negro”. Los especialitas más calificados estiman que de ponerse “manos a la obra”, se podrían  apreciar las primeras mejoras antes de los seis meses y lograr al doblarse se plazo, una baja de aquellos en no menos de un cuarto.
 
Profesor de Postgrado en la Facultad de Ciencias Económicas (UNC).   
 
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