Sri Lanka sufre una devastadora serie de atentados en Pascua

Al menos 187 personas murieron y 469 resultaron heridas en siete explosiones en cuatro hoteles de lujo y tres iglesias

Al menos 187 personas murieron y 469 resultaron heridas en siete explosiones en al menos cuatro hoteles de lujo y tres iglesias en Sri Lanka, mientras los fieles celebraban el Domingo de Pascua, según informó la Policía y fuentes hospitalarias.

La Policía ha informado hace horas sobre una octava explosión, obra de un kamikaze, en un lugar aún por determinar en Orugodawatta, un suburbio al norte de Colombo, en que murieron tres policías.

Las terribles imágenes del interior del templo de San Sebastián, que difundió la propia página web del recinto religioso, permitían entender los enormes estragos que generó la explosión.

Una de ellas muestra un cuerpo tendido en medio de los bancos antes repletos de devotos que asistían a la misa del Domingo de Resurrección. A pocos metros, otra de las víctimas, con la camisa manchada por un reguero de sangre, permanecía recostada sin ser capaz de abandonar el asiento. El suelo de los alrededores estaba repleto de trazos y marcas de líquido rojo.

San Sebastian semejaba ser un entorno dominado por el caos donde decenas de personas intentaban socorrer a los heridos y retirar a los muertos.

El ataque contra la iglesia sita en la ciudad de Negombo, a poco menos de 40 kilómetros al norte de la capital de Colombo, la capital de Sri Lanka, fue una de las 6 explosiones que se registraron esta mañana en la nación asiática, que dejaron más de 100 muertos y cientos de heridos recuperando la memoria más trágica de esta nación, que todavía no ha olvidado la brutal guerra civil que sufrió hasta 2009.

Según la policía local, las primeras explosiones se produjeron casi de forma consecutiva entre las 8:45 y las 9 de la mañana, afectando a la citada iglesia de San Sebastián y otro templo cristiano, el de San Antonio, ubicado en un suburbio de Colombo. Ambos se encontraban repletos de feligreses que celebraban esta simbólica jornada, que pone fin a la Semana Santa. Un portavoz de los uniformados aseguró a la agencia Reuters que sólo en San Sebastián habían fallecido más de medio centenar de asistentes.

Otra iglesia evangélica sufrió la misma suerte en Batticaloa, en el este del país -a cientos de kilómetros de distancia-, lo que da una idea de la coordinación y la preparación que ha requerido esta serie de atentados.

Las explosiones sacudieron también tres de los hoteles de lujo más conocidos de Colombo: el Shangri-La, el Cinnamon Grand y el Kingbury.

Los atacantes eligieron con especial cuidado sus objetivos. La iglesia de San Antonio de Colombo es uno de los edificios más emblemáticos de esta confesión en Sri Lanka. Un santuario nacional al que suelen acudir decenas de miles de personas durante la conmemoración de la figura a la que está dedicada, San Antonio de Padua.

 

La explosión en Batticaloa también resultó especialmente sangrienta. Un funcionario del hospital de esa población explicó que al menos 300 personas heridas de diversa consideración habían sido ingresadas en ese centro asistencial. Los medios locales hablan de más de 25 muertos en ese lugar.

El asalto contra los hoteles perseguía sumar víctimas extranjeras. Las fuerzas de seguridad locales indicaron que efectivamente entre los muertos y heridos hay al menos nueve visitantes foráneos.

Harsha de Silva, un parlamentario local, que se apersonó en un templo y uno de los hoteles afectados, describió un panorama estremecedor plagado de "escenas horribles".

 

"Vi muchas partes del cuerpo esparcidas por todas partes", escribió en su cuenta twitter.

El Gobierno local ha convocado un encuentro de emergencia al que asistirá toda la cúpula política, militar y de las fuerzas de seguridad.

Por su parte, el presidente Maithriipala Sirisena realizó un llamado al público para que "mantenga la calma"  y destacó con fuerza que no se deje influir por "la información inadecuada y los rumores" que puedan difundir las redes sociales "para generar el pánico".

Sri Lanka ha sido uno de los países más afectados por la utilización de plataformas como Facebook para propagar mensajes instando al odio religioso o noticias falsas que han generado numerosos altercados públicos.

La nación-isla dispone de pequeña pero influyente minoría cristiana que representa casi un 7% de una población marcada por la diversidad de creencias, que incluye una mayoría de budistas -un 70%-, pero también hinduistas -un 15%- y musulmanes (un 11%).

La reciente historia de ese territorio está plagada de refriegas entre estos grupos étnicos y religiosos, aunque la tensión más reciente se ha centrado en trifulcas entre budistas radicales y musulmanes.

 
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